El viento fresco de la madrugada me sorprendió tal como si fuera la antesala del otoño.
Me hizo dormir arropada en recuerdos de un viaje por carretera con destino a Nuevo México, sintiendo esa misma sensación de frío, pero de hace tantos días y meses atrás.
El aire y la percepción en la piel era la misma; pero yo era en ese entonces una mujer distinta... Para quienes vivimos adentro de un disfraz de humano, el eterno pacto de complicidad que el tiempo y el viento tienen, no es válido.... Y mientras caigo en la cuenta de que recordar ya no me duele, me sorprendo y en la oscuridad de la madrugada esa memoria del pasado, así como vino, de pronto se esfuma, mientras en silencio yo sólo la veo pasar.
De noche, los pensamientos se convierten en letras para mostrar más de lo que se es por dentro, sin el traje que todos los días llevas puesto y todos conocen allá afuera en el mundo exterior.
El mío, es el de alguien que ha tenido la suerte de vivir muchas cosas, y en una noche fresca que seguramente se le soltó al otoño de la mano, (para salir corriendo y venir a instalarse por tan sólo un día), llega hasta aquí, con toda la intención de adelantarse a las alfombras de hojas secas y a los atardeceres en color rojo, que tanto y desde siempre me vienen a inspirar.
Extraño, pero creo que he encontrado un camino por donde se puede transitar depositando a la orilla que bordea el sendero, todas las piedras puntiagudas que durante tanto tiempo he llevado cargando en la mochila.
Aunque sé que eso no me hace ni mejor ni peor persona, por lo pronto si me hace ver las cosas de una forma muy distinta, y con el corazón más grande y receptivo para todo lo que venga.
Esta mañana me he puesto de nuevo el traje de la mujer que por tanto tiempo he sido, y al percatarme a través de mis ojos de que desde siempre estuvo hecho a mi medida, doy gracias a Dios porque esa apariencia es el estuche que por tanto tiempo ha resguardado toda la ternura y fragilidad que llevo en mi interior.
Lunes 5 de Septiembre
De camino al trabajo...
10:36 am
(hace 38 días)

Pensamientos escritos para no olvidar ese punto exacto que te lo inspiró, es una forma de volver eterno un instante, y al volver a leerlo tomar eso como punto de comparación si seguís siendo la misma persona, o has crecido con respecto a esa experiencia.
ResponderEliminarSaludos