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La Difícil Vida de Una Tortuga...


Hoy desperté pensando en una de esas cosas en que la mayoría de la gente ni siquiera le pasan por la cabeza... En cuanto abrí los ojos vino a mi mente la imagen de una tortuga nadando en el fondo del mar.

Llevo muy poquito tiempo con este blog, pero a medida que pasan los días me convenzo más de que no pude haber elegido mejor una especie animal que represente todo eso que por dentro soy yo.

Igual y por eso esta mañana ese fue mi primer pensamiento... Mientras me imaginaba una tortuga muy grande nadando en medio de un mar muy azul, me puse a pensar en que tal vez la vida de muchos humanos tenga cierta similitud con la de esta especie.

Ahora mismo, al igual que esa tortuga adulta, que a pesar de los peligros que existen para ella en las profundidades marinas, yo también soy una mujer ya grande que sabe como cuidarse. La tortuga tuvo que pasar muchas cosas para poder llegar a ser lo que es hoy, sabe como nadar cuando las corrientes debajo de la superficie son muy fuertes, o como esconderse de otras especies que para ella representen un peligro.


Aún así, una tortuga no tiene nada seguro, como tampoco no hay nada seguro en la tierra para nosotros los humanos... La vida de una tortuga es difícil desde el instante mismo en que empieza, lo mismo sucede para un humano, que al igual que una tortuguita recién salida del cascarón, durante el trayecto de la playa, hasta llegar al mar, puede perderse; ya sea porque un depredador la ataque antes de que pueda alcanzar una ola que la adentre en lo que será su vida, o también porque puede perder su camino al desorientarse con la luz de los hoteles que existen alrededor de la playa, o quedar atrapada en una bolsa de plástico de esas que la gente sin conciencia deja tiradas sobre la arena.


Dicen que de cada 1000 tortugas que nacen, tan sólo una alcanza a crecer y después de los 20 años, tiene más posibilidades de alcanzar la madurez y vivir hasta los 80 años... Supongo que así es también con nosotros los humanos, que desde pequeños, muchos se quedan en el camino...

Siguiendo con esta analogía, ahora mismo, en este punto de mi vida, yo soy como una de esas tortugas adultas, que a pesar de que han recorrido muchos kilómetros nadando y han vuelto una y mil veces a la arena de la playa, nunca sabe si terminará otro viaje completo de ida y regreso.

La naturaleza es muy sabia, y cada cierto tiempo, las tortugas madre regresan al mismo punto de donde ellas partieron y les cuesta mucho trabajo y un gran sacrificio "desovar" los huevos en los que se encuentran sus futuras crías...

Cuando pienso en esto, viene a mi mente la imagen de una tortuga con los ojos llenos de agua mientras expulsa los huevecillos y los entierra en la arena... Muchos dicen que lloran porque sabe que tendrá que irse y dejar abandonados a su suerte a sus hijos; mientras que los que le dan una explicación científica a todo afirman, que las lágrimas en sus ojos se deben a la irritación que les provoca la arena de la playa... Sea como sea, imagino que esa acción de dar vida en esta especie, para un humano (aunque no tenga hijos); puede ser quizá como las lágrimas y el esfuerzo que le implica desprenderse de algo, ya sea una persona, un sentimiento, alguna carga del pasado, o simplemente el desgaste físico que le implica alcanzar una meta o plan muy difícil...


Si tú fueras una tortuga: ¿Cómo te imaginas que sería tu recorrido? ¿Cuáles fueron los obstáculos y los depredadores a los que te enfrentaste cuando apenas comenzaba tu vida y lograste vencer hasta llegar al mar?
¿Cómo ha sido tu viaje en aguas profundas? ¿Cuántas veces has completado el viaje de ida y regreso?, ¿Cuál es tu mayor reto ahora? ¿Y cuáles son los peligros que enfrentas ahora ya siendo una tortuga adulta?...

Me imagino que hasta este punto estarás pensando en todo esto, y tal vez responderás a cada una de estas preguntas aunque no lo digas en voz alta, mientras vas leyendo lo que yo escribo hoy.


Insisto, no pude haber elegido una mejor especie, porque yo soy igual de dura por fuera y tan "blandita" por dentro como las tortugas... Pienso en las cosas que nadie más piensa, y pues aunque sea una tortuga adulta, me imagino que cada día nuevo que me toca vivir, -al igual que pasa con el resto de los humanos- mi camino de la playa hacia el mar es incierto y con todo y los riesgos y dificultades; hay que lanzarse a alcanzar lo que uno sueña y a vivir...

Un abrazo con todo y caparazón para todo aquel que pase por aquí.

Comentarios

  1. Vaya que las tortugas son todas unas heroínas por lo que realizan no tanto para vivir, porque en realidad por tantos obstáculos sobreviven.

    Y creo que hoy en día con la inseguridad que vivimos somos como ellas, vamos por ahí sin tener la certeza de regresar de donde partimos y cuando lo hacemos estamos agradecidos con la vida y luchamos por seguir adelante de cualquier manera, ¿depredadores? nosotros mismos lo somos con tanta maldad que hoy en día ves en los demás.

    Es lamentable caer en esto de sobrevivir cuando lo que más queremos es hacer nuestras vidas lo más cercanas a los sueños que llegamos a fijarnos.

    Muy interesante tortuga, fue una grande reflexión la que se hace con este post

    ResponderEliminar
  2. esa foto de la tortuga muerta quedará para siempre en mi mente =(

    ResponderEliminar
  3. Creo que las tortugas llevan más las de perder que los humanos, porque si una sola sobrevive de mil no puedo ni pensar lo difícil que pueda ser, pobrecitas.

    Me ha gustado mucho la forma en que reflexionas.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar

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