¿De qué está llena tu vida?... Fue la pregunta que se dibujó en mi mente ayer, en el lapso que un semáforo mantuvo suspendidos los autos de muchas personas... Yo iba a bordo de un camión urbano, y al ver a tanta gente, cada una en un vehículo diferente, algunas solas, otras acompañadas, hablando por teléfono, buscando algo para aminorar la espera o simplemente con las manos sobre el volante esperando con impaciencia el momento de avanzar.
Fue entonces cuando pensé que cada una de esas personas es un mundo diferente...
Imagínate, cuántas historias no coinciden a diario en un crucero sin entrelazarse, cuántas vidas coinciden en un punto sin que vuelvan a verse jamás. Están ahí, pero nunca interactúan y sólo basta mirar el rostro de todas esas personas para imaginarte toda una historia que tampoco tú nunca sabrás si es verdad.
Pero volviendo al planteamiento inicial, yo te diré que mi vida está llena de música... No puedo prescindir de ella, lleno mi espacio con sonidos y letras que en mi tiempo libre me dan seguridad. Incluso, a veces me sorprendo al saber que hay mucha gente que ni siquiera tolera el ruido, y llena su vida con otras cosas que quizá para mi pudieran ser menos importantes.
Hoy me despido no sin antes hacerte una recomendación: Si estás fastidiado o demasiado ocupado contigo mismo, cada que tengas oportunidad: mira a la gente, y vive cada día con tus sentidos muy abiertos para captar las historias que quizá te pueden sorprender.
Mirar los ojos de quien está al lado es una terapia muy relajante, (sobre todo a media semana en una enorme ciudad).
Como siempre, te dejo una canción que estoy segura hoy se relaciona con todo esto. Es de Soraya, una gran poetiza urbana, inmortalizadora de momentos y sentimientos valiosos también. No obstante que los lugares que menciona en esta canción yo sólo sueño con conocerlos algún día, quiero plasmar aquí esa letra como evidencia de que ver al mundo con ojos distintos siempre es posible...
"París, Calí, Milán"
-Soraya-
Noches de soledad,
como viejos amigos me visitan,
el silencio que añoro
es tan fugaz como el tiempo.
Tengo una manta tejida
de momentos robados de la vida.
Me envuelvo en ella
y me echo a pensar en lo
que ya no tengo más.
Sueño y lloro, me río y amo,
extrañando, olvidando,
y otra vez, me pierdo a el,
el mundo que existe sólo en mi mente.
Vivo en un hogar
que siempre va cambiando de lugar;
París, Calí y Milán
son los amantes que me acompañan.
Tengo una manta tejida
de momentos robados de la vida,
me envuelvo en ella y me echo a pensar
en lo que ya no tengo más.
Sueño y lloro, me río y amo,
extrañando, olvidando,
otra vez, me pierdo a el,
el mundo que existe sólo en mi mente.
Este mundo sólo es mío,
un universo protegido,
yo soy el gobierno, soy mi pueblo,
yo soy la tierra de mi sendero.
Tengo una manta tejida
de momentos robados de la vida,
me envuelvo en ella y me echo a pensar
en lo que ya no tengo más.
Sueño y lloro, me río y amo,
extrañando, olvidando,
otra vez, me pierdo a el,
el mundo que existe sólo en mi mente.
"Tengo una manta tejida, de momentos robados de la vida, me envuelvo en ella y me echo a pensar, en lo que ya no tengo más"...
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