Hace poco tiempo pensaba en que la vida y el alma de cada persona es como una esponja. Todo lo que somos como personas es resultado de lo bueno o lo malo que hemos ido absorbiendo durante el lapso de tiempo que hemos permanecido aquí.
Por fuera necesitamos agua, alimentos para absorber nutrientes que nos permitan seguir con vida; absorbemos también el aire, y hasta es necesaria para nuestro cuerpo la luz del sol.
Hay elementos exteriores que también nos alimentan y al absorberlos también nos llenan tanto por dentro: una caricia, un beso, una palabra, el contacto físico, y todas esas cosas que a veces se dicen sin necesidad de palabras y sientan, tan, tan bien.
No sé si a eso se deba nuestra eterna esencia egoísta: "yo necesito, yo quiero, yo pienso"... Todo gira alrededor nuestro y absorbemos de las personas que nos rodean: tiempo, amor, atención, comprensión, cariño, lealtad, ternura, todo eso que es indispensable para llenar el alma y sentir que pertenecemos a algo o a alguien y nos quieren; pero cuando alguna de esas cosas hace falta en nuestra vida, nos desequilibramos y esa esponja que tenemos por dentro o se desmorona (al igual que pasa con las esponjas que se usan para limpiar los trastes en la cocina), con lo abrasivo de los detergentes, pero la diferencia en nosotros es que se comienza a desbaratar o deshacer con el desgaste o el peso de los conflictos cotidianos.
En esta etapa reciente de mi vida, yo siento que mi alma es como una esponja... Necesito tantas cosas como las que mencioné al principio, pero también dentro de mi hay tantas cosas que quisiera regalar, pero no sé a quien. Creo que uno de mis mayores temores es ese: quedarme con todo eso dentro y que mi alma se endurezca a consecuencia de todo lo que como ser humano me hace falta y no he podido encontrar, y peor aún... Por quedarme sin dar lo positivo que tengo como persona...
Las esponjas también retienen... Y eso impide tener capacidad para otras cosas... ¿Qué es lo que por dentro estoy reteniendo y no dejo ir?, ¿de qué manera se aprende a ser flexible con los sentimientos, emociones, pensamientos que sigo albergando en mi interior y ya no me hacen bien?
A veces despierto por la mañana y pienso en que si de verdad yo tuviera el alma de ese material, me encantaría ser como una esponja nuevecita, que al entrar en contacto con alguien, esa persona pudiera absorber cosas buenas de mi, y por ende, como si todo lo que hay en mi esponja le fuera muy útil, esa persona tuviera siempre ganas de recurrir a mi, cada vez que necesitara alegría, la palabra precisa, y hasta un poquito de esperanza y paz...
Todos los días, al despertar y antes de dormir le pregunto a Dios acerca de eso, y sobre las señales que indican el camino que se sigue para poder ser una mejor persona.
Me encantaría aprender a dar y soltar más de lo que necesito absorber yo...
¿Cómo es la esponja que tú tienes por dentro?

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