...De camino a casa, en un semáforo en rojo recordé que traía cosas en los bolsillos y cuando llegué por fin los vacié por completo, antes de mandar mis jeans al cesto de la ropa sucia. Jamás lo había visto así, pero frente a mi y sobre una superficie de madera, tenía el balance de un día gastado de mi vida.
En mi bolsillo izquierdo estaba la llave del vehículo en el que a diario voy y vengo, pero era algo mucho más que eso, representaba el pase de unos cuantos viajes con mucho frío, pero los dos últimos con un sol hermoso y unas inmensas ganas de no llegar por disfrutar tanto el recorrido...
Estaba también un pedazo de papel con una dirección y un teléfono que no era importante... Lo usé sólo por cosas del trabajo... Traía un chicle que en un acto de rebeldía se escapó de su envoltura; y una ausencia total de monedas que ya comenzaba a hacerse habitual.
En el bolsillo de atrás una tarjeta electrónica que sólo usaba un día a la semana; mi preocupación constante por alguien que no está cerca, pero me importa tanto... Una oración que salía siempre a flote en los poquitos momentos del día en que estaba a solas conmigo misma recorriendo una avenida, o con la vida suspendida por un instante entre el cambio de luz de un semáforo; mis ganas de escribir historias que aún no existen; y unas inmensas ganas de robarle un día al futuro, para regresar hasta mi casa caminando sin tener prisa.
En la bolsa de enseguida estaban como siempre todos mis miedos... Había un poco de tristeza y junto a las lanitas adheridas a la costura del bolsillo; todas las cosas que me duelen... Los pensamientos y sentimientos que me asustan igual como cuando era niña y a veces no sé ya como manejar... Esas estaban siempre ahí, a veces me olvidaba de ellas... Y aunque todos los días al llegar a casa me desprendía de ellas por un buen rato, de alguna forma siempre volvían a aparecer en algún espacio de mis jeans.
También entre el montón de cosas me encontré un abrazo muy cálido y tierno que se oxidó porque nunca se usó a tiempo; y durante un buen rato me quedé viéndolo, preguntándome si podría ser como los billetes rotos, que una vez pegados con un pedazo de cinta, ¿alguien más lo querría o le podría servir?
... Y mi corazón se llenó, porque las últimas cosas que extraje del fondo eran las más valiosas; estaba el recuerdo de una sonrisa... Había decidido llevarla siempre conmigo para usarla en los días difíciles o complicados; una idea genial para una historia sobre ángeles que llevaba tantos días rondándome en el alma y en la cabeza, la calidez del agua calientita por las mañanas; así como también la idea para este post.
Al ver los jeans vacios sin figura y sin forma, en medio de la oscuridad me pregunté si todo lo que molesta, entristece por dentro, se puede vaciar también al final de cada día: el enojo si te peleaste con alguien, la tristeza o la nostalgia por extrañar tanto, o quizá el desánimo cuando las cosas no van del todo bien... La respuesta fue sí, porque así como la ropa se desprende, todas las cosas que pasan en el día, del mismo modo se evaporan... La tensión, lo urgente, los sentimientos que ensombrecen, al igual que cada instante al terminar el día pierden su carga, ya nada es tan importante, y así cada día, tan sólo se quedará en mis bolsillos tan sólo lo que yo decida cargar...
Gracias por las bendiciones de hoy.

Muy reflexivo tu post... Y muy cierto. Uno decide lo que extrae de cada día, porque cada día esta lleno de una variedad de experiencias, buenas y malas, gratificantes, tristes, emocionantes...
ResponderEliminarPero al final uno decide que es lo que se lleva, y lo que realmente vale la pena guardar en lo más profundo :) Lindo post ;)
Apenas poniendome al corriente poquito a poquito. Fijate que estoy asistiendo a un curso que se llama comunicación efectiva Dale carnegie por parte del trabajo, confieso que cuando me dijeron sobre ir pense "hmmmm tengo mucho trabajo, miles de pendientes y poco tiempo para sumar 3 horas y media de cada Martes!!!!! y encima de eso leer 15 capitulos de libros a la semana como tareas noooooo! jijiji pero bueno ayer fue mi segundo Martes y confieso que esta siendo una muy linda experiencia y pues bueno te comento todo este rollo mareador para compartirte un pequeño resumen de 4 líneas sobre lo que aprendí o reafirme la semana pasada :)
ResponderEliminarAl relacionarnos con otras personas, antes de juzgar, primero ponernos en su lugar es lo más sano, apreciando con sinceridad e interesándonos por las cosas que a los demás les interesan. Vivir el día a día sanamente enfrentando los obstáculos con la firme convicción de mejorarlos.
Hablar ante las personas en cualquier oportunidad con confianza en uno mismo desde el corazón y con entusiasmo.
Siempre ten fé en ti y quierete mucho que vales oro, el ser importantes para los demás se da por añadidura y es muy correcto eso que dices, el día a día se vive así uno a la vez :)
Te mando muchos saludos!!!!
Gracias por enseñarme a deshacerme de lo que no me sirve y de lo malo del día.
ResponderEliminarUn abrazo.