
Y me rehuso a dormir,
porque cerrar los ojos es como dejar escapar otro día, un espacio de tiempo que
me separa aún más de ti.
A veces no sé si tanto
silencio sea bueno… Se hace evidente
todo lo que mi alma tiene para decirme, mientras al mismo tiempo se difuminan
las palabras que hablaban de planes y sueños que alguna vez escuché en tu voz.
Veo el camino que tengo
por delante y me rehuso a dar el primer paso porque me doy cuenta que va en
dirección contraria a donde te encuentras tú…
No puedo caminar
tampoco mirando de modo constante lo que dejo atrás porque ya ni siquiera tú
volverías la vista atrás…
Tal vez el camino se
divide aquí… Tal vez se acabó ya el lapso de tiempo en que me tocaba
acompañarte… Me despido de ti sin rencor alguno, que Dios bendiga tu camino,
gracias por todo el aprendizaje que me diste en el espacio que nos tocó
compartir.
Que el olvido se lleve
cualquier carga emocional que tanto tú como yo pudiéramos guardar adentro del
equipaje de vida, y que a partir de aquí, a pesar de que yo ya no esté contigo,
Dios guíe cada uno de tus pasos y tu vida esté llena de luz.
Que así sea.
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