Hoy fue un día de lluvia intensa,...
Por la tarde, el caos total en las calles, la gente entre el tráfico y la mayor parte de las avenidas inundadas, en un intento de llegar a su casa o regresar a sus trabajos y yo no era la excepción.
Por la tarde, el caos total en las calles, la gente entre el tráfico y la mayor parte de las avenidas inundadas, en un intento de llegar a su casa o regresar a sus trabajos y yo no era la excepción.
A mi no me molesta la lluvia, de hecho hace un par de días mientras observaba desde uno de los ventanales de mi casa como iba avanzando la cortina de agua desde la montaña de El Paso, Tx., mientras de lado mexicano (aún sin llover), el cielo se ponía cada vez más gris, me vino a la mente una imagen que vi hace poco en un periódico, y en la que aparecía una res muerta en medio de un campo totalmente seco.
Esa foto ilustraba una nota en la que se hablaba de que el gobierno no había autorizado un presupuesto para tratar de solucionar la situación de emergencia que se vivía en el estado como consecuencia de la sequía.
Hoy, mientras iba en la moto después de que se paró la lluvia y rodeando entre calles para evitar las calles que estaban más llenas de agua, volví a pensar en eso y en como lo que para algunas personas puede resultar molesto por la cantidad de contratiempos, para otras personas puede convertirse en una gran bendición.
Ojalá la situación de la gente que vive en el campo y que depende de las lluvias mejore... Eso fue por el lado del "mundo real", (que así le llamo yo a todo lo que representa lo que hago a diario, la forma como me relaciono con todo lo que existe allá afuera); mientras en el "mundo introspectivo", ese que sólo se encuentra por dentro de mi caparazón, que resguarda mi corazón y tanto los pensamientos como los sentimientos que no muestro tan fácil, mientras sentía las gotas de lluvia tan tenues sobre mi piel, veía a la gente con la que me fui encontrando en la calle y pensaba en si nuestro interior también será así como los días de lluvia o cuando hay una intensa sequía.
Tal vez sí, no lo sé... Yo al respecto tan sólo puedo decir que para mi si han sido días de lluvia, primero por una serie de circunstancias que cada vez se complican más y aunque me ensombrecen por dentro, sé que el que sucedan es parte de la vida. Para mi hoy también fue un día de lluvia... Llevo algunas semanas conteniendo algunos sentimientos y emociones para que no se desborden y me causen un conflicto allá afuera en el mundo real; fue eso lo que hoy me llevó a cuestionarme algo importante:
¿Alguna vez tú te has sentido con el corazón como si fuera una esponja?, en el sentido de que llevas algo muy grande dentro, pero aunque sea lo más bonito que hayas tenido, en el fondo sabes que lo tienes que sacar de ahí... Pues bueno, creo que esa es la única manera que encuentro para describir lo que siento por dentro; porque mientras por un lado yo sé que tengo que exprimir mi alma para sanar eso, por el otro sé que cuando haga eso, irremediablemente se quedará muy vacío... No sé si se entienda, pero eso fue lo que pensé, o más bien dicho sentí, hoy.
Dentro de todo este relajo interno, y a pesar de que sé que las cosas siempre pasan y no perduran para siempre, dentro de ese mismo camino al trabajo, me quedé varada sobre una banqueta, porque delante de mi y más allá del borde, estaba totalmente inundado de agua.
Apenas estaba pensando en que o atravesaba la laguna que se había formado o me regresaba caminando empujando la motocicleta con el motor apagado bordeando las dos cuadras que ya había recorrido, cuando a unos cuantos metros donde estaban unos señores de la construcción que me habían visto; uno de ellos que era de los más jóvenes, se acercó y me dijo que si quería me cruzaba la moto hasta el otro extremo de la calle.
Yo le dije que sí (la moto es muy pesada cuando no está en movimiento); y el muchacho no sólo buscó la parte donde el agua estaba más baja. Yo le ayudé y empujándola entre los dos, me acompañó no sólo hasta que crucé, sino hasta que él me dejó la moto en una parte pavimentada y que no estaba inundada.
Le di las gracias y me fui a toda prisa (porque ya se había hecho tarde), pero cuando iba llegando a la oficina de redacción me cayó el 20...
Dicen que Dios nunca te deja de su mano, y de alguna manera pone los medios para ayudarte... Lo mismo pasa con los ángeles, que siempre -se dice- ponen los elementos en el camino para sacarte de un problema... No es la primera vez que me pasa y por esa razón yo creo con total convicción en eso y en este día de lluvia esa fue una señal, no sólo de que nunca viajo sola en el camino, sino de que aunque la lluvia en mi interior tarde en ceder, tal vez en el trayecto encuentre la ayuda que necesite, tal y como sucedió hoy.
Gracias a ese chavo desconocido por la ayuda de hoy, seguramente Dios le regalará alguna bendición más adelante por haber ayudado en este día a alguien que ni siquiera conocía...
Yo también agradezco por eso y por el aprendizaje que eso me dejó en esta mitad de semana.
¡Buenas noches!
Que bonito es cuando te encuentras a esos "angeles" en el camino, cuando un desconocido decide ayudar a otro, es muestra de que tenemos esperanza como humanidad... y en cuanto a lo que dices por lo que estás pasando, te comprendo, a veces es complicado dejar ir o soltar algo por miedo a ese vacío, y no es sencillo, pero creo que si se le entrega a Dios esa situación, tarde o temprano lo harás de la mejor manera para ti, además sin sentir ningún dolor, y con el tiempo todo pasará... Abrazos
ResponderEliminarEs por éstas cosas que suceden, como el que te ayude un extraño con algo, que aún creo que somos más los buenos que los malos que han ido quitándonos la confianza en la gente.
ResponderEliminarY bueno, te comparto una frase que escuché o leí en algún lugar, a los humanos como a las alfombras les hace bien una sacudida de vez en cuando , lo cual probablemente también aplica para las esponjas, aunque a veces sabemos que nos va a doler la sensación de vacío hay que exprimirlas, para que con la humedad que guardan no creen moho y se pudran...
Un abrazo Tortuguita :)