Duermes... Y te alejas del mundo... Mientras tus ojos se cierran a la realidad para abrirse al mundo imaginario, yo, al velar tus sueños, te siento más cerca y me guardo en el alma una de las postales más hermosas que tengo en mi interior de ti.
Sé que jamás podré volver a ser vigía en el límite de tus irrealidades, pero haberte visto dormir fue uno de los regalos más hermosos que me dio la vida y de las pocas cosas valiosas que me podré llevar un día, cuando me vaya de aquí.
¡Buenas Noches!

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