Es el cuarto día del mes de octubre, la recta final del año, una etapa que hoy es muy diferente a todo lo que había sido en años anteriores, y además de enrarecer el ambiente, me tiene en este momento contra las cuerdas.
Sigo sin trabajo, llevo ya alrededor de un mes; sé que no siempre voy a estar así, y sé también que es cuestión de paciencia y más que nada, lo que quiero decir o plasmar aquí es el hecho de que esta etapa que estoy viviendo me ha confrontado conmigo misma de una manera que ni yo me hubiera imaginado.
Ya lo he mencionado otras veces (no sé si aquí en el blog), pero el año pasado, en un cuarto de hotel, me confronté conmigo misma en un espejo, y hoy pienso que tal vez ese fue el principio de un reencuentro, y pienso que quizá todo esto que estoy viviendo me dejó expuesta ante mi misma de una manera que me ha llevado a descubrir cosas de mi, que acepto tal y como son, a darme cuenta de lo que son ahora mis sentimientos, y eso esta bien, pero por primera vez en mucho tiempo la prioridad es quizá intentar empezar de nuevo partiendo de eso.
Ha sido una etapa muy dura para mi (y sí, sé que eso no se compara con los problemas tan graves que tienen otras personas), pero creo que por primera vez en mucho tiempo estoy aprendiendo a cuidar mi corazón, a preocuparme nada más por mi misma, y poniendo un límite a las cosas que me duelen.
No sé hacia donde me lleve todo esto, pero lo que si tengo muy claro es que voy sola en el camino, que a pesar de que mi corazón añore tantas cosas, la prioridad va más allá de lo que siento, y a pesar de que hay días en que yo no puedo sola y me cuesta tanto levantarme y seguir porque no tengo una bandera o una motivación real o tangible, sé que tengo que seguir.
Si en ese lapso Dios me regala algo y lo deja por más tiempo de lo habitual, será bienvenido, pero por lo pronto, creo que ese no es su deseo, hay un trabajo muy arduo que hacer conmigo misma y hacia eso me debo enfocar.
Ojalá vengan mejores tiempos o templanza, por si no lo son.
Ha sido una etapa muy dura para mi (y sí, sé que eso no se compara con los problemas tan graves que tienen otras personas), pero creo que por primera vez en mucho tiempo estoy aprendiendo a cuidar mi corazón, a preocuparme nada más por mi misma, y poniendo un límite a las cosas que me duelen.
No sé hacia donde me lleve todo esto, pero lo que si tengo muy claro es que voy sola en el camino, que a pesar de que mi corazón añore tantas cosas, la prioridad va más allá de lo que siento, y a pesar de que hay días en que yo no puedo sola y me cuesta tanto levantarme y seguir porque no tengo una bandera o una motivación real o tangible, sé que tengo que seguir.
Si en ese lapso Dios me regala algo y lo deja por más tiempo de lo habitual, será bienvenido, pero por lo pronto, creo que ese no es su deseo, hay un trabajo muy arduo que hacer conmigo misma y hacia eso me debo enfocar.
Ojalá vengan mejores tiempos o templanza, por si no lo son.

El encontrarse con uno mismo siempre es una tarea ardua, pero que realmente vale la pena. El proceso a veces es duro, pero siempre fructífero, y en cada paso que se da, también llegan muchos regalos, solo hay que abrir los ojos para verlos, que bueno que estés aprovechando este tiempo libre para conocerte y enfocarte en el trabajo interior, que es igual o más importante que el trabajo externo. Abrazos!
ResponderEliminarcreo profundamente que también es sano quejarse, echarle bronca al mundo, cuando se siente uno como un trapo, sin ganas de nada, sin ánimo de seguir y decir, bueno bueno, sé que hay gente en peores condiciones que las mías pero hoy se trata de lo que yo siento y quiero simplemente renegar de mi situación, nada más porque quiero y que! (aunque suene tan mamón
ResponderEliminarde esas etapas tan duras en que se queda sin vuelo, no vas ni para atrás ni para adelante... es de donde empieza la evolución y donde como dice Arwen hay que abrir bien los ojos para ver los regalos que Dios nos empieza a mandar.
deseo que octubre sea bueno contigo y cambien las cosas para bien
te mando un abrazo :)