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Imaginándolo a ÉL...

Domingo 27 de Octubre, 2012.

¡Hola! ¿Estás Ahí?... Yo sé que como siempre, la respuesta es "Sí"...

Domingo en casa, a solas en mi habitación, casi un instante después de que acaba de amanecer.
Como siempre intento aprovechar este espacio (que es muy breve), para hablar contigo, contarte mis cosas, cuestionarte lo que no entiendo, y aunque de momento tú sólo me escuchas en silencio, desde hace mucho sé que tarde o temprano me darás una respuesta.

Esta mañana, a pesar de que estoy aquí, me gusta jugar a imaginar que si cierro los ojos y me transporto con la imaginación, podré estar contigo. A veces me imagino que tu casa es una cabaña en medio del bosque, en la que todos los días (cuando me voy a dormir y en el mundo real cierro mis ojos, para luego abrirlos en el imaginario), llego hasta allí, para encontrarme contigo.


Tú estás ahí siempre disponible para mi, y además de recibirme con una deliciosa taza con chocolate (para atenuar el frío del alma), me sonríes cuando me dejo caer sobre el sofá que está exactamente frente a ti.

Sigues sonriendo y me escuchas con toda la atención del mundo, mientras yo te atropello con mis cosas, te platico todo lo que me pasa, te cuestiono lo que me duele y pongo sobre la mesa de madera que hay entre el  lugar donde tú estás y el mío, mi corazón lleno de sentimientos.

Uno de ellos es muy grande y muy hermoso... Sé que fuiste tú quien lo puso ahí desde hace tiempo, pero tiene una vara atravesada que lo imposibilita... Eso duele, porque tan sólo se siente, pero no se puede usar.

Pero hoy no es uno de esos días en que duele tanto, ayer sucedió algo muy curioso: por la mañana en cuanto desperté, en la oración de cada día, te pedí que en el transcurso del día, me ayudaras para que los sentimientos y emociones que me lastiman y a veces no consigo del todo manejar, no se apoderaran de mis pensamientos y mi corazón, que no fueran los protagonistas absolutos de mi día, (porque cuando eso sucede, sé que me pierdo en el camino de todas las cosas mágicas que me regalas); y peor aún: desperdicio por completo un día entero de mi vida.

En concreto, creo que no sólo me escuchaste; sino que además me echaste la mano, puesto que a pesar de que si extrañé, fue un día ajetreado y sin drama. Logré estar bien y esa fue una pequeña batalla personal ganada.

Estando en casa frente a ti, estoy tranquila, porque tú y yo hablamos con la voz del pensamiento. Ahora mismo, aunque tú no pronuncias ni una sola palabra, sé que me estás preguntando: ¿Qué es lo que pienso en este instante?

Mi respuesta para ti ya no es un misterio, porque conoces a la perfección mi alma, y en lugar de alguna de las cosas habituales, me gustaría decirte que me encanta ver como la luz naranja del amanecer que se cuela a través del enorme ventanal, recorta tu silueta, para volver etérea tu mirada y tu sonrisa para mi.

Muchas veces te he preguntado en sueños, los dos sentados sobre la arena de la playa, en plena isla desierta: ¿Qué se siente ser Dios y no tener noción del tiempo? (o bueno... Al menos no como yo).

Sé que en los días en que hago eso, te divierte mi curiosidad por saber como coloreas los atardeceres y las madrugadas como hoy antes de que el sol salga; pero también hay días en que en el mundo real necesito sentirte mucho más cerca, y es entonces cuando a veces te imagino caminando como cualquier otra persona entre los pasillos de un supermercado, sonriendo desde lejos (y en dirección hacia mi encuentro); te busco a través de los cristales de las ventanillas cerradas en los autos mientras el semáforo está en rojo; o simplemente pongo atención a la mirada de cada persona que atiendo en mi trabajo o se cruza en mi camino, intentando reconocer por si hoy tuviste ganas de esconderte en cualquier disfraz.

Hoy mientras trabajaba, pensé en que paso muchos días pensando en ti, pero muy poco te hablo; y quizá llevas mucho tiempo esperando que te busque no sólo dentro de esa cabaña imaginaria donde hemos platicado de tantas cosas; tal vez las cosas serían mejores y diferentes si mi vida estuviera un poquito más llena de ti.

Este día hizo frío; y a la par de imaginarte en medio de ese pasillo repleto de gente, me nació del alma decirte que necesito un gran abrazo... ¿Te puedo pedir ese regalo?

...No sé si sea mucho, o sea poco, pero para mi sí que sería demasiado: un abrazo cálido, entrañable, de esos que llenan tanto el alma, que pueden ahuyentar el frío interno y llenarte de magia el corazón.... 

No importa como lo envuelvas o en que disfraz me lo mandes... De madrugada, cuando llegue hasta esa cabaña imaginaria donde a veces entre lágrimas y calidez me vence el sueño; me quedo con ganas de no irme nunca, porque no sé si lo has hecho para que ya no esté triste, pero me empiezas a contar historias mágicas que cuando despierto al mundo real me tienen pensando en ellas todo el tiempo que dura el trayecto de mi casa al trabajo.

Hace poco, recuerdo que entre sueños me hablaste de una que trataba sobre un hermoso corazón azul que fue hecho a mano en "La Fábrica de Los Corazones Rotos"... Yo me perdí en la calidez de tus palabras, y no sé si ahora, mañana o quizá en alguna de esas tantas madrugadas frías que tenemos sin gastarnos, al encontrarme contigo en el mundo de los sueños, nos quedaremos juntos y despiertos para que tú me cuentes el final.

En este instante estoy por emprender una vez más esa travesía. Tengo ganas ya de llegar hasta tu casa, pero a diferencia de otras veces hoy no te voy a pedir olvido para que ya no duelan los días que ya se fueron... Tan sólo te escribiré un letrero enorme en la arena, para agradecerte no sólo por este día, sino también porque si no fuera por estas conversaciones escritas estaría muerta en vida...

Después de haber dejado el Diario de Gratitud medio empolvado, hoy, en cuanto te vea, te voy a decir: "¡Gracias!", por todo lo que soy, lo que tengo y de lo que carezco... Pero sobre todo, por esta imaginación que siempre me permite verte y hablarte aunque yo no sea la mejor persona ni tampoco de ti esté muy cerca.

Aunque aún no sé como se descifran tus palabras en medio del silencio, gracias por hacerte presente (aunque no seas visible), en cada latido que suena donde nadie más que tú se asoma a ver. 

Comentarios

  1. Que importante es la comunicación con Dios... muchos de nuestros problemas se resolverían, (o por lo menos nos pesarían menos) si practicáramos esto más seguido. Gracias por compartir tus pensamientos y tus pláticas, y recordar la importancia de agradecer por todo :)

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