¿Alguna vez te ha pasado encontrarte con una persona con quien te llevas padrísimo, te cae súper, te entiende perfecto, te conoce súper bien, te la pasas increíble, comparten muchas cosas y además te llena en todos los sentidos?
Tal vez si tu respuesta sea "Sí" y quizá es la persona con quien te casaste, el gran amor de tu vida... ¿Pero qué pasa cuando esa persona es alguien de tu mismo sexo? ¿la dejarías ir sólo porque el "envase" no corresponde a lo que se supone debe "ser" o está establecido por la sociedad es "lo correcto" que debes esperar?
Eso fue exactamente lo que le pasó a La Tortuga Caramela hace más de 4 años... Por cosas del destino y gracias a un post sobre el libro de Soraya, conoció una hermosa Tortuga Azul que vivía en un país lejano.
Desde un principio la química fue increíble, la comunicación totalmente abierta, y aunque en ese entonces La Tortuga Caramela llevaba cerca de dos años en el intento de sanar su corazón de un rompimiento muy fuerte, hubo una tarde (luego del trabajo) en que en un camino solitario de regreso a casa; le pidió a Dios una respuesta, alguien con quien poder hablar, y al poco tiempo llegó a su vida La Tortuga Azul.
Desde el instante en que eso pasó La Tortuga Caramela y La Tortuga Azul fueron inseparables. La Tortuga Azul tenía el alma más hermosa que La Tortuga Carmela hubiese conocido nunca...
Al poco tiempo, la distancia se volvió prácticamente inexistente porque ambas estaban conectadas y tan cerca, podían hablar horas y horas, además de que compartían tantas cosas, a tal grado que después de un tiempo de tanta confianza y conexión comenzó a surgir la posibilidad de viajar para reunirse y conocerse en persona.
La Tortuga Caramela en ese entonces descubrió que en su interior existía algo muy fuerte por la Tortuga Azul. Le cayó el veinte un día por la mañana cuando iba de camino a su trabajo y se comenzó a cuestionar ¿por qué razón le podía tanto todo lo que le pasaba a La Tortuga Azul?; ¿y por qué cada vez que pensaba en mostrarse vulnerable sin sentir miedo o cada vez que pensaba en compartir un sueño o las cosas más bonitas y también las difíciles, la primera imagen que aparecía en su mente y su corazón era la de ese ser de color azul?
En el momento no supo cómo manejarlo, pues nunca en su vida le había pasado eso... Así que tampoco podía saber si era realmente lo que estaba pensando, pero sobre todo sintiendo... El caso es que el destino acomodó las cosas y cuando se dio la oportunidad de viajar hasta el pais de La Tortuga Azul, para conocerla por fin, La Tortuga Caramela no lo dudó ni dos segundos, empacó sus maletas y se fue.
Para cualquier persona coherente, esa decisión hubiese sido una locura, pero para La Tortuga Caramela fue la aventura más hermosa de su vida. No sólo porque iba siguiendo los impulsos de su corazón, sino porque el viaje fue extraordinario, rompió con muchos de sus miedos (a nivel individual) y porque algo en su interior le decía que no iba a equivocarse, y exactamente así fue...
Desde antes de bajar del avión, los nervios y las mariposas en la panza le indicaron no sólo que estaba haciendo lo correcto, sino que era demasiado fuerte el sentimiento que existía desde hacía tiempo ya en su frágil y blandito corazón, resguardado adentro de ese duro caparazón color rosa.
El encuentro en el aeropuerto con la Tortuga Azul fue mágico. Desde que la vio esperando en ese aeropuerto y se reflejó en la hermosa transparecia de sus ojos color marrón, supo que no se había equivocado, pues de verdad ella fue mucho más de lo que La Tortuga Caramela imaginó iba a encontrar.
Los siguientes 18 días fueron incréibles, pues La Tortuga Caramela no sólo comprobó que se había encontrado con un ser bastante distinto y especial, sino con una tortuguita de lo más dulce y sensible, que en ese lapso estuvo como amiga lo más cerca que cualquier otra persona pudiese haber estado en toda su vida y que además le regaló una ternura infinita que La Tortuga Caramela nunca antes recibió ni siquiera de la persona que hasta algunos años atrás había sido el gran amor de su vida.
A pesar de que fueron las mejores vacaciones de su vida, no todo en la vida es miel sobre hojuelas... La Tortuga Caramela aprendió lo que duelen las despedidas y el alejarse de alguien a quien se ama tanto teniendo el presentimiento de que probablemente jamás se le volverá a ver.
La Tortuga Azul comenzó a enfermarse, pasaron muchas cosas que propiciaron que ambas se distanciaran, sumado al hecho de que la Tortuga Azul comenzó a sospechar que existía un sentimiento más grande sin revelar.
Ella que es tan honesta y frontal, le cuestionó abiertamente a La Tortuga Caramela sobre la verdadera naturaleza de sus sentimientos, y en ese entonces ella dijo: "No", por dos razones muy poderosas: No quería que el hablarle honestamente de lo que sentía afectara su salud emocional (que bastante deteriorada estaba ya en ese tiempo), y el segundo y quizá más cobarde: tenía miedo a perderla para siempre.
La Tortuga Caramela nunca pretendió nada. A pesar de que estaba segura de lo que sentía, ella lo único que hizo a pesar de todos los errores que cometió y todas sus limitaciones, fue intentar estar cerca lo más que se pudo y acompañar a La Tortuga Azul en las buenas y en las "peores"; pues había -y siguen habiendo- desde entonces días en que la Tortuga Azul tiene días muy malos y a pesar de las altas y bajas, de que hubo un cierto distanciamiento, las dos siguieron siendo amigas y hasta hoy siendo parte importante una en la vida de la otra.
Todo ese tiempo guardando en silencio un sentimiento tan grande y tan hermoso fue algo difícil para La Tortuga Caramela... Había en el aire algo que le hacía intuir que La Tortuga Azul sabía exactamente lo que sentía por ella... No se necesitaba ser demasiado inteligente para adivinarlo, pues cuando tu corazón se derrite por alguien, eso se nota a miles de kilómetros de distancia... En la mirada, la manera como cuidas a alguien y buscas de todas las formas posibles ayudarle o simplemente protegerle, de hacerte presente en su vida, aún estando lejos.
En el tiempo reciente, La Tortuga Azul se enamoró... Y aunque a La Tortuga Caramela se le partió el corazón en mil pedacitos pequeños; hizo de tripas corazón y estuvo ahí escuchando todo lo que La Tortuga Azul le compartía... El lazo de amistad siempre fue tan fuerte, que La Tortuga Azul en cuanto descubrió que estaba enamorada de alguien más, a la primera que corrió y se lo dijo fue a La Tortuga Carmela.
Con todos los confrontamientos y limitaciones que eso implica, La Tortuga Caramela hizo lo mejor que pudo su papel de buena amiga y aunque no le salió muy bien que digamos (por razones obvias); permaneció ahí, atenta a lo que quisieran compartirle, pero protegiendo a la vez su corazón para no salir lastimada...
Para no hacer este cuento tan largo, las cosas entre La Tortuga Azul y ese "alguien" que estaba en su corazón no salieron como debían haber sido para un ser tan especial; y eso, además de lastimar su corazón, afectó su salud emocional otra vez, amenazando con echar a perder todo el camino avanzado en más de dos años de estar dando la pelea por sanar.
Las cosas tampoco fueron nada fáciles para La Tortuga Caramela, pues sumado a la distancia, y a no poder hacer nada realmente por la persona más importante en su vida, ese sentimiento tan grande comenzó a asfixiarle y a cuestionarse ¿hacia dónde iba?
No podía hablarlo con cualquier persona, pues aunque sabía que no era malo, al contrario, era el sentimiento más grande y hermoso que alguna vez pudo albergar en su corazón y que más allá de La Tortuga Azul no existía, ni existiría jamás alguien más que le inspirara esas inmensas ganas de compartirle todo y estar nada más ahí para protegerle...
Sin embargo era ya demasiado peso en el alma y llegó un punto en que luego de confiar en una tortuga que llevaba en su caparazón los colores del arcoiris de la diversidad, pero primero y sobre todo en una gran, gran amiga que no la juzgó, sino que simplemente estuvo ahí y la escuchó con el corazón abierto para luego decirle que de su parte siempre tendría todo su apoyo y respeto sin importar cuál fuera su decisión; La Tortuga Caramela comenzó a contemplar la posibilidad de decirle a La Tortuga Azul lo que sentía.
Con miedo, pero más con urgencia de ser honesta, porque la vida es tan impredecible y tan frágil, llegó el día en que por fin se lo dijo y la respuesta por parte de La Tortuga Azul además de ser totalmente distinta y fuera del drama que La Tortuga Caramela imaginó, terminó por sorprenderle y hacerle comprobar que La Tortuga Azul además de tener el alma más hermosa que existe, de verdad es una gran persona y un ser demasiado especial.
Existen suspiros que salen del alma y se pierden para siempre en el aire, sin llegar a su destino... La Tortuga Caramela sabe exactamente cuál es su lugar y jamás pretendería ni pretenderá sobrepasar ese límite. Lo que existe en su interior es tan grande que va más allá de lo que hay en una apariencia exterior.
¿Te puedes llegar a enamorar del alma de una persona sin importar el estuche en el que esté envuelta?... Al igual que aquel día en que en un camino alguien pidió una respuesta y Dios le contestó con alguien que ni siquiera sabía que necesitaba; la respuesta es: "Sí".
Sólo Dios sabe lo que pasará con cada persona. La Tortuga Caramela sabe que siempre será importante en la vida de La Tortuga Azul, sabe que siempre serán amigas y a lo único que aspira es quizá a que la vida le regale la posibilidad de un viaje compartido.
Dicen que todas las cosas pasan por algo... Y más allá de ser para La Tortuga Caramela la persona más importante, es también quien en todo este tiempo le ha dado las lecciones más duras y valiosas sobre desapego y respecto a la capacidad infinita que se puede llegar a tener para experimentar un sentimiento tan grande y valioso.
La Tortuga Caramela no tiene ni la menor idea de que le depare el destino, pero con los pies bien puestos sobre la tierra suspira, y todas las noches reza porque La Tortuga Azul no sólo recupere la paz y la salud de su alma, sino porque encuentre una persona que valore todo lo que ella es en su interior y la regale todo el amor y la felicidad que se merece y que hasta ahora no se le ha dado.
Respecto a La Tortuga Caramela, a excepción de sus sentimientos, para ella todo en este momento de su vida es tan incierto... Sabe perfecto que en esta vida le tocó ser una buena amiga, pero también sabe que mientras exista en su corazón ese sentimiento tan grande no puede voltear a ver a nadie más, porque eso sería cómo hacerse tonta a si misma.
Después de 7 años sola y de 4 sintiendo eso tan grande, algo en su interior le dice desde mucho tiempo antes de conocer a La Tortuga Azul que su camino es distinto; no porque sea especial o un ser privilegiado... Pero si en todo este tiempo Dios no le ha sorprendido otra vez en el camino es porque quizá hay una lección no asimilada todavía después de todos estos años...
Por lo pronto La Tortuga Caramela (después de tanto tiempo cargando en el alma eso); está en paz. No hay nada ya que pueda ocultarle a la persona que más ama en el mundo; y sin importar si sus caminos continúan en paralelo o de plano se dividen, sólo ÉL conoce la manera en que se escribirá todo lo que resta de esta historia que llevaba tanto tiempo guardada dentro de mi caparazón...
ya lo dijo Juan Pablo II la peor prisión es un corazón cerrado, que bueno que tortuga caramela ha liberado el suyo de esa carga
ResponderEliminarAsí sucede, las almas se encuentran, independientemente del empaque en que vengan, ojalá y el destino sea que esas 2 tortugas terminen juntas.
Me imagino que debió ser pesada esa carga, yo hace tiempo (poco en realidad) comprendí que a veces el alma siente esa conexión especial sin importar si es hombre o mujer, y ¿qué de malo puede haber en eso? absolutamente nada, al contrario, es un sentimiento especial que se comparte. Ojalá algún día todos puedan ser libres de elegir sin ser juzgados o mal vistos, me da gusto que hayas encontrado la paz finalmente para soltar esa carga, y seguro que la historia de ese amor tendrá un final feliz :)
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