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Página de Diciembre en Mayo...

 
25-Diciembre-2010.
 
Y me quedé sola, cuando al tiempo todavía no se le hacía muy tarde.
 
Por la mañana el frío de la soledad me despertó con el mismo beso indiferente de siempre; y ya un poco más entrada la mañana, tomé café acompañada de mis propios pensamientos; y aunque siempre nos miramos a los ojos, una vez más no dijimos nada, porque  no había nada que yo no supiera ya.
 
Seis días más, para ver partir un año más en el que a lo largo de los meses, muchas cosas se me fueron quedando. Tardes de verano en silencio y sin conversaciones, caminatas por el parque con los bolsillos en las manos, porque era el único lugar donde refugiarlos, y también donde abrigarlas cuando las hojas de los árboles cayeron para avisarme que una vez más, el tiempo se desvaneció como arena entre los dedos.
 
En el vigésimo quinto día del doceavo mes, contemplo una vez más en el reflejo del cristal que asoma a la calle, la proyección de mi propio corazón con todas las cosas que una vez más se quedaron envueltas.
 
Mis ganas de permanecer por una tarde, reclinada en el pecho de alguien que para mi todavía no tiene rostro. Me encantaría ahora estar ahí, con los ojos cerrados y sin escuchar más nada que el sonido de un corazón que quiere envolverme con la misma fuerza que sus brazos, mientras yo comienzo a adormecerme, pensando en que por fin habré encontrado el sitio para mi perfecto; y el sonido del fuego que consume la madera (y nos abriga a ambos), me susurra que tengo la razón.
 
Hoy pensé en eso, en ese lapso matutino mientras tomaba café conmigo misma... Suspiré, y aunque la nostalgia -como era de esperarse- vino y me envolvió con su manto; ya no me pesó tanto en los hombros como otras veces, porque finalmente con el paso de los años terminé por acostumbrarme a ella.
 
Mañana será de nuevo de día, y será uno tan igual como distinto. Yo me guardaré en el alma los empaques que desde hace tanto llevo ahí, y hace casi un mes, desempolvé para colocarlos de nuevo junto al árbol.
 
Como tantas otras veces, me preguntaré si alguna vez ¿alguien me dará su tiempo? (y no los minutos del día que le sobran), si seré yo la primer persona en la que piense al abrir los ojos, y aunque no me encuentre a su lado, me haga saber a través de un texto breve, que está pensando en mi.
 
Coloco una vez más, mi ternura desde hace mucho en un empaque sin abrir, adentro de una caja de cartón muy duro que resista el paso del tiempo, en un lugar oscuro adentro del armario.
 
Ahí dentro están ya muchos paseos en bicicleta sin usarse, viernes de películas al final del día y abrazados. Mensajes que rescatan a la hora de la comida o en un día de trabajo cansado y complicado; así como la planeación de un viaje con futuro incierto, cubierto todo eso por la parte de encima, con la media vida que se me ha escapado en la espera de poder usar algún día todo eso.
 
El próximo diciembre volveré a desempaquetar todo eso, para colocarlo otra vez bajo el árbol. Tal vez tendré cosas nuevas; como días con todas mis ganas de llegar pronto a casa para contarle a alguien (que ya no se haya ido más); que en un día nublado imaginé el mar al otro lado de la niebla, donde sólo hay un desierto.
 
También que un niño me sonrió en el transporte de camino al trabajo, o que ese día no vi afuera de su casa a la abuela que reparte bendiciones a toda la gente que pasa, sin importar que la conozca o no.
 
Me quiero imaginar que él -que no sé si en algún lugar existe- escuchará todo esto, me mirará y sin que yo me de cuenta me regalará su sonrisa envuelta con el celofán de un beso... Y en el espacio imaginario, en esa playa a donde voy cuando duermo, y donde también Dios responde a mis preguntas cambiando el color del cielo; en la parte contigua de la arena, donde yo  hoy me siento a escribir todo esto, alguna vez alguien sí, por lo que dure esta vida se querrá quedar...
 
Cierro los ojos mientras pienso... Estoy envejeciendo, pero me gusta jugar a imaginar...
 
Hoy, antes de poner la tapa de la caja, le agrego algo extra: una canción que me encontré:
 

"Tiño la oscura obsesión de mis días grises, con la calma azul de otros más felices, bebiendo tu amor"...

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