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Carta Para Ti...



¡Hola! ¿Hay alguien ahí?... 

Si mis letras reviven a través de tu mirada, lo más probable es que sí...
Hoy no es un día especial, no se celebra ninguna fecha importante, no es tu cumpleaños, ni tampoco hay que felicitarte por nada en particular... Pero aún así, quise escribirte unas líneas y aunque te resulte extraño: créeme, no necesita ser alguna ocasión especial para que alguien piense en ti.

La razón por la que quise hacerte llegar esto es muy simple: en un día ordinario pensé en escribirte (exclusivamente a ti), una carta como la que a veces me gustaría alguien me hiciera llegar a mi.

Tú no me conoces y yo jamás te he visto a los ojos... Pero eso no importa, aquí estoy, regalándote un instante de mi día, pensando en ti... También para que a través de mis letras, un pedazo de papel impregnado de tinta, se convierta en una carta sin tiempo, de esas en las que sin importar el lugar, las circunstancias o la etapa de tu vida en que la descubras, apenas comiences a leer, te des cuenta, alguien la redactó especialmente para ti.

Yo no soy escritora, y soy una persona tan normal como tú, pero me encantaría que mi carta fuera para ti como un chocolate que alguien te deja encima del escritorio en tu trabajo, como una gerbera en la ventana de tu casa o un globo con imagen de carita feliz, atado en el parabrisas de tu auto o que un desconocido te alcanza y te da por la ventanilla, mientras viajas en el transporte colectivo...

Tal vez sea un simple pedazo de papel, pero con la magia de la imaginación ya entendiste que mi intención es poner en tus manos un detalle simple, de esos que sirven para hacerte sentir especial, que eres súper importante para alguien, y que aunque haya veces en que ni siquiera tengas ánimos de nada o en peores días ni siquiera puedas levantarte de la cama, yo quiero estar ahí -aunque sea en papel- para ti.

La vida, es una eterna gama de claroscuros... Hay días buenos, otros que no son tanto, algunos en los que terminas con el cansancio incrustado en los hombros o con tanta frustración, porque por más que te esfuerzas las cosas no salen como esperas... Yo te entiendo y sé perfectamente lo que se siente experimentar eso, y por esa razón me encantaría que encontraras esta carta en uno de esos días, para así poderte -y que a su vez también tú- me puedas a mi acompañar.

No está en mis manos resolver tus problemas, y sé que tampoco para ti sería ningún consuelo decirte alguna de las frases típicas: "todo pasa por algo", "esta situación no es para siempre", o que "todo problema tiene solución"... 

...No, no quiero, ni me gustaría hacer eso, pero a cambio puedo alejarte un momento de todo lo que te abruma, al pedirte que te imagines que esta carta es un trocito de arco iris que puedes llevar en tu bolsillo, un pedazo de fe o ese abrazo tan cálido y tierno (que desde hace tanto necesitas); y hoy alguien te ha dado adentro de un sobre, (para que los uses cuando más te haga falta)... O a lo mejor quizá es todo el silencio, la paciencia y la atención con la que nadie más estaría dispuesto a escucharte, justo cuando tienes un nudo en la garganta y necesitas desahogarte y hablar...

Créeme... Hoy yo quiero quedarme contigo y acompañarte hasta que me cerciore de que la tensión, las preocupaciones y la tristeza  ya te han abandonado y por fin duermes en paz...

Tal vez yo no tenga los medios para regalarte algo valioso; pero hoy estoy contigo, regalándote una parte de mi tiempo, para pedirte que te desprendas por un instante de todo aquello que te preocupa y te imagines que tú y yo caminamos por una playa desierta al amanecer o quizá por el primer lugar que venga a tu mente y que para ti represente un oasis de paz.

Me encantaría acompañarte al final del día, poder ser tu refugio antes de dormir y contarte una historia interesante y mágica... Nada me gustaría más que me llevaras siempre contigo entre las páginas de tu agenda, estar dentro del libro en turno que estás leyendo, distraerte mientras esperas en el tráfico o en la fila del banco, la sala de espera de un consultorio, ¡es más! hasta viajar contigo en la oscuridad de tu bolso o mochila, como una especie de amuleto al que puedes recurrir en los instantes del día en que lo necesites, o cuando sientas la necesidad de recurrir a alguien que te escuche y te acompañe sin recriminarte, o sin temor de que te diga exactamente lo que tienes que hacer, o peor aún: te vaya a juzgar.

A veces es tan simple como imprescindible eso... Yo misma lo he necesitado tantas veces y por eso, aunque tal vez tú y yo nunca nos conozcamos, yo quise regalártelo en una página suelta hoy.

No importa el tiempo que pase, ni la manera como el destino te lleve a encontrarme, pero me gustaría que esta simple hoja se convirtiera para ti en luz, en medio de un día gris, en la palabra que tanto necesitas escuchar de un buen amigo, y que sobre todo te haga sentir que no estás tan solo como pensabas, porque alguien más allá del tiempo y la distancia, pensó una tarde en ti.

Tal vez estemos a miles de kilómetros de distancia, o quizá cuando esta carta llegue a tus manos, igual yo ya no exista, pero si pudiste tener la capacidad para imaginar todo cuanto te he descrito hasta ahora, tu corazón entenderá también a partir de aquí el valor de las cartas sin tiempo y podrás darte cuenta que un simple trozo de papel escrito para ti desde el alma, puede ser para siempre como el amigo que siempre estará ahí para escucharte -sin importar la hora del día-, o que más allá de si afuera hace frío, llueve o el sol calienta demasiado, luego del trabajo siempre estará con ganas de salir a caminar junto a ti.

Eso es lo que yo quiero y ese es mi regalo para ti en este día... Por medio de letras te comparto un poco de la fe y la esperanza que en mi interior queda, porque a mi me encantaría que alguien más hiciera por mi exactamente lo mismo... ¿y sabes algo?, al estarme leyendo hoy tú, ya me has ayudado y al mismo tiempo me has regalado algo muy, muy valioso a mi.

¡Gracias por eso, por detenerte hoy y compartir tu tiempo conmigo!...  
¡Gracias por darle sentido a mi vida al leer esta Carta Para Ti!

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