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135541 Kilómetros...


135541 kilómetros y contando... Mi vida continua escribiéndose entre los viajes de ida y vuelta en los que ha pasado de todo (tanto cosas buenas como malas), pero que de algún modo han sido parte de este proceso de "depuración" que me ha dejado tan sólo con lo más necesario tanto dentro, como fuera de mi.

Sobre dos ruedas no puedo cargar muchas cosas, lo cual me ha enseñado a simplificar mis días. He visto amaneceres hermosos, he despedido también al día y también he seguido a buena velocidad (y muy cerca de la línea divisoria) el mismo recorrido del sol.


Sobre dos ruedas he visto también el dolor en las calles, el color de la intolerancia de la gente que cada vez es más egoísta; pero al mismo tiempo he sido testigo de lo maravilloso que puede ser ver a la naturaleza hacerse presente en lo más simple y en las calles de la ciudad.

Así de extraordinaria y a veces poco perceptible puede ser la vida...

Creo que ya lo he dicho, pero he de confesar que cuando -más por necesidad que por convicción- tuve que cambiar un vehículo en apariencia cerrado y seguro, por este de dos ruedas, el miedo viajaba a cada instante al lado mío. Los golpes de los accidentes duelen y enseñan a tenerle respeto a la velocidad, que vuelve todavía más frágil la vida (aunque lleves la cabeza y el corazón encapsulados adentro de un casco)...


Desde entonces, la prudencia no permite que me ganen las prisas (por más tarde que sea), y ha sido mi mejor aliada y el mejor amuleto de protección en cada viaje.

En cada uno de los kilómetros ya recorridos se quedaron gran parte de mis pensamientos y emociones, distintos cambios de estaciones en los que he pasado mucho frío o calor extremo, en los que el sol poco a poco ha ido cambiado notablemente la pigmentación de mi piel.

He perdido ya la cuenta del número de viajes, y creo que todo se contabiliza mejor si con letras digo que en cada uno de esos trayectos he percibido a la ciudad con otros ojos muy distintos; pues he visto el desierto, he sentido la lluvia a veces azotándome y otras refrescándome el rostro... Me he llenado de arena, pero también he escuchado la voz del viento susurrándome al oído y he visto el cielo como un lienzo inmenso sobre el que Dios dibuja cada día una maravillosa obra distinta.


Contemplar las nubes en movimiento me ha hecho tomar más conciencia de la enorme distancia que puede difuminarse a la velocidad del pensamiento y tener también la convicción de que no viajo sola (a pesar de que el espejo retrovisor demuestre lo contrario al reflejar el asiento trasero vacío).

Todo eso ha dado pauta en cierta forma, para tener las conversaciones más sinceras y profundas con Dios.

Tantos posts y algunas de las historias que aún no han leído en este espacio, comenzaron a escribirse -ya no en papel- sino en la imaginación, mientras recorría la ciudad de un extremo a otro o en el lapso en que dura un semáforo en color rojo, que suspende por un instante mi vida y la de muchas otras personas también.


Existen muchas cosas que aún no he visto y me encantaría ver reflejadas a través ese pequeño pedazo de vidrio ovalado que vuelve más grande lo cercano y mucho más pequeño lo que va quedando atrás (tal como la vida misma)... A veces imagino y simplemente sonrío; tal vez para mi es simplemente imaginación desbordada, pero sé que para Dios no hay imposibles y tal vez un día ÉL diga: "¡Va! ¿por qué no?"


Si eso sucede tal vez un viaje sobre esa "Catarina Motorizada" me espere a la vuelta de la esquina o quizá un recorrido para mostrarle a alguien más esta ciudad desértica que es mi casa; pero que desde hace mucho me queda tan grande...

¡En fin!, eso es lo menos relevante, si sucede o no sucede agradezco por la compañía y la protección constante, así como por el aire tan directo que sobre dos ruedas oxigena tanto mis pulmones y por esa sensación de libertad que a veces humedece mis ojos por la realidad y también por viajar en el presente, a la par de recordar...


Aún hay mucho camino y cientos de historias... Sin duda la vida está allá afuera y a medida que el velocímetro vaya sumando números de seguro más apuntes sobre ruedas llenarán más de todas esas páginas que aún faltan por escribir...

¡Nos leemos pronto!

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