Viernes 8 de Noviembre, 2013
12:14 p.m.
Viernes de Noviembre, otra vez en el parque. Pensé que sería un día frío y aprovechando un poco el tiempo libre quise venir a escribir las cartas que tenía planeadas desde hace días y por el trabajo de freelance de la agencia (que es lo que me ha ayudado a subsistir en este casi ya un mes sin trabajo), no había podido.
El caso es que vine para hablar con Dios (a través de mi diario), para escribirle a La Tortuga Azul (que sigue sin hablarme), y para desprenderme un poco de todos los problemas.
En estos días recientes pasaron cosas buenas y malas, parece que conseguí empleo por fin (ya hablaré de eso y espero me vaya súper); se murió mi perrita "Negra", y aunque a veces afloran las ganas de llorar por muy diversas cosas, en estos días (y como desde hace tanto lo he venido pensando), todo esto no ha sido más que un proceso de depuración y aprendizaje que no sé bien a ciencia cierta hasta donde me llevará.
Mi imaginación, los sueños, el latido sano y vivo de mi corazón es lo que me ha mantenido hasta ahora a flote. Tengo problemas (como todo mundo), pero de alguna manera las cosas van saliendo.
Sé que Dios nunca me abandona, que está conmigo (incluso de una manera mucho más presente y evidente en los instantes en que mi fe se debilita), pero a punto de cerrar un ciclo y a pocas hojas de concluir con este cuaderno de diario, yo quiero vivir teniéndolo de una forma más presente en mi día a día, hacer todas mis cosas con la convicción de que todo se irá dando como tenga que ser y en lugar de experimentar esa certeza de que a pesar de que ahora sean incomprensibles las circunstancias, el plan divino que ÉL tiene designado siempre será mejor que las cosas que sueño yo.
Tal vez mi destino no sea convertirme en alguien grande ni importante, pero lo que si sé es que las cosas que escribo y mi trabajo en el blog que si es público le han servido a más personas. Es por ahí por donde debo seguir sin importar lo que pase o si lo hago sola o acompañada.
Ya no quiero tener miedo, quiero confiar y tener paz, quiero amar y amar mi vida, amarme a mi misma, aceptarme como soy (algo que apenas estoy descubriendo y me gusta). Me gusta mi libertad y mis momentos de silencio, y tal vez yo no vaya a ser un faro de luz, pero creo que si puedo ser capaz de regalar cosas que de pronto puedan cambiar un poco e iluminar a quienes encuentren por casualidad mis letras.
Esto es lo que yo soy, lo único y lo mejor que yo sé hacer.
Gracias Señor por tanta vida y por esta infinita capacidad de sentir.

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