Sábado 2 de Noviembre, 2013
Mañana de Sábado, aprovechando un momento libre para escribir. Como siempre hay un montón de pensamientos adentro de mi cabeza y en mi alma, pero hoy quiero hablar de algo no raro ni extraño, pero si curioso que me ha pasado en estos días.
El Miércoles o Jueves pasado terminé de leer ya el libro de Sharon M Koening, en el que me encontré cosas que me han servido mucho en estos días un poco grises y en que para ser sincera, se está perdiendo mi optimismo y fé.
Al siguiente día que lo terminé, recordé que hacía tiempo yo había guardado otro que hablaba sobre ángeles y lo busqué.
El libro se llama "El Sendero del Ángel" y trata sobre un señor que relata como ha sido su camino espiritual y todo el proceso que ha recorrido para convertirse en sanador.
Llevo alrededor de veintitantas páginas leídas (es un libro muy corto que está compuesto de unas 85 páginas), y aunque habla no de forma directa sobre el tema de los ángeles (que siempre me ha llamado la atención), me pasa que cuando lo leo, me quedo súper tranquila y en paz. Se me olvidan todos los problemas que tengo en este momento de mi vida, y puedo dormir tranquila.
Eso es lo que me parece curioso. Ahí en el libro, el autor menciona mucho a un ángel llamado "Metatron"... Yo ya había escuchado mucho hablar de él y es curioso que justo cuando lo menciona a es cuando me siento tranquila.
Ayer me desperté con una enorme curiosidad por investigar más sobre él y aunque las imágenes que vi si varían mucho de una página a otra; en los datos que encontré decía que él ha sido el único ángel que en otro tiempo vivió como humano. Para algunos era el profeta Enoc, y se dice que es el ángel más importante de la jerarquía angélical, la iglesia católica no lo reconoce (quizá por eso nunca había escuchado sobre él antes) y pues yo pensaba que su lugar era ocupado por el arcangel Gabriel.
En resumen, no sé a que se deberá todo esto, o tal vez sea simplemente que la lectura siempre me distrae y me desprende de la realidad. Yo nada más sé que en esta etapa de mi vida en que pocas cosas me llevan a experimentar algo como eso, los pedacitos de tranquilidad momentánea se agradecen ¡Y mucho!
Ya vendré a contar que pase cuando termine de leer el libro.

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