Tenía urgencia de llegar a casa, para
que me recibieras con un abrazo...
Durante la tarde estuve imaginando lo
hermoso que debe ser percibir tu sonrisa en medio de un beso, y morir de ganas
de que termine la jornada para volver a casa y pasar lo que resta del día yo en
tus brazos y tú en los míos.
Hoy te extrañé... y hay momentos del
día en que me encantaría que estuvieras o por lo menos me rescataras. Ayer me
imaginé un montón de cosas: un viernes por la noche estando en casa, tan sólo
con la luz de la televisión encendida y que de pronto, teniéndote en mis
brazos, la apagaras y me dijeras que la razón para hacer eso es únicamente que
quieres que te haga el amor o simplemente después de un día pesado me quede
contigo en silencio.
A mí me encantaría eso. Quedarme en
ti y tú en mi, arroparte en la calidez de un abrazo y que después de
percibirnos entre besos y caricias, platicáramos de muchas cosas en la
oscuridad y en el silencio.
Tal vez, al despertar a media
madrugada, cada quien en su almohada, sentirnos tan lejos y tener urgencia de
aminorar la distancia... Entrelazarnos en una cercana complicidad, y mirándonos
de frente, disfrutar del silencio de la madrugada, hablando de nuestros miedos,
de las cosas que sentimos o nos preocupan, haciendo planes, con el corazón en
la mano, confiando los sentimientos... Yo en ti y tú en mi...
Sentirte tan cerca, de seguro haría
que tuviera ganas de darte un beso muy tierno en la frente o en la nariz, que
pudiera pasar largas horas desenredándote los cabellos mientras me cuentas tus
cosas y todo lo que sientes, y es entonces cuando me derrito de tan sólo
imaginar que aún en plena penumbra pudiera yo tener la bendición de adivinar
tus rasgos sin verlos y de percibir tu sonrisa y el color oscuro de tus ojos
mientras comienzas a dormirte muy cerca de mí.
Sueño con eso, y con cosas tan
simples como trazar una línea con una caricia que trace en la oscuridad, la
simetría de tu cuerpo; me muero de ganas de amarte, pero también de darte y
compartirte tantas cosas simples que nunca a nadie le di.
.
No puedo hacer otra cosa más que
imaginarlo, y conformarme con la idea de que esta noche duermes a miles de
kilómetros de distancia; cierro los ojos y sonrío, porque sé que aunque ausente
y "autista" (como dices tú) en tu mundo, aún así en la silenciosa
oscuridad te ves más hermosa de lo que ya eres.
Sé que tus sueños tal vez no tienen
nada que ver con todo esto que hoy te escribo; pero aún así no dejo de
agradecer por haberte conocido, por todo lo que me has enseñado en tan poco
tiempo y porque amo que seas un espíritu tan libre y una chica tan llena de
luz.
La semana se hace eterna y hoy que no
te alcancé me hiciste tanta, tanta falta… Te extraño mucho y tengo frío, mañana
será otro día y mientras el sueño me vence pienso en que ojalá te quedes por
mucho tiempo aquí.
Un beso hermosa.
¡Hasta Mañana!

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