Ayer quería contar todo lo que ha pasado en todo este tiempo que no he escrito en este espacio... De verdad la intención era esa, pero previo a entrar en el blog me puse a ver "Interestelar", una película que hablaba sobre los viajes en el tiempo, el deterioro que sufre nuestro planeta, los viajes intergalácticos y los diversos planos dimensionales a los que como seres humanos aún no estamos listos para tener acceso, y me quedé pensando tanto en el tema, que evidentemente al enfocarme en perspectiva a todo lo que soy, lo que ha pasado y lo que he sido; el resultado fue un escrito tan reflexivo (por no decir "fumado") como el que plasmé antes de este.
En algunos posts anteriores, ya he comentado un poco como van las cosas... En el presente soy una mujer que está a punto de cumplir 40 años, que de alguna manera ha ido dejando poco a poco atrás muchas ataduras y una racha muy difícil, pero de mucho aprendizaje que me mantuvo por cerca de dos años batallando por trabajo.
En su momento uno no lo entiende, pero en el presente me doy cuenta que esa etapa fue necesaria para que yo cambiara en todos los sentidos. En el plano profesional de un día para otro me quedé fuera del ambiente en el que yo llevaba más de 10 años inmersa, y el tener que trabajar por necesidad en un montón de cosas que jamás me hubiera imaginado me hizo poner de golpe los pies en la tierra, pero sobre todo me dio una lección muy grande de humildad.
Quizá era tiempo para desprenderme de todo lo que ya no necesitaba... Pues en el plano personal también fue muy doloroso darme cuenta que La Tortuga Azul, una persona que había sido tan importante para mi durante tantos años, no tenía ya sentido seguir aferrándome a ser parte de su vida, y aunque el sentimiento que nos unió durante poco más de siete años fue muy grande; tras varios puntos de quiebre, de distanciarnos y volver a intentar restablecer la amistad que un día tuvimos, finalmente el tiempo acomodó las cosas y a pesar de que las circunstancias cambiaron, hoy estamos en paz.
Eso sucedió en el transcurso del 2014... En ese lapso en que nos distanciamos, y sumando a la situación de inestabilidad laboral que yo estaba viviendo, creo que de alguna manera contribuyó para que yo volteara a verme de una manera que jamás lo había hecho antes. Sabía ya y tenía totalmente asumido el hecho de que tenía una preferencia sexual distinta; y en mi idealismo por una relación platónica que nunca fue más allá y sólo fue una amistad increíble, me hizo creer hasta casi convencerme de que jamás volvería a intentar mirar a otra chica con los mismos ojos.
Pero la vida siempre te sorprende y fue cuando se dio el acercamiento con La Chica Corazón de Kiwi. Ella era alguien que yo ya conocía de hace tiempo y la verdad a mi ni siquiera me pasaba por la cabeza la idea de que una mujer tan hermosa como ella pudiera fijarse en mi... Sip... En ese entonces mi autoestima estaba por el suelo, no era para menos después de todo lo que había vivido, y el que ella estuviera cerca en un momento tan difícil de mi vida (en todos los sentidos), fue crucial... Me ayudó mucho, pues además de haber sido la persona con el espíritu más libre que he conocido hasta ahora, hay un consejo en especial que ella me dio y que aplico hasta ahora: Orar cuando no sé que hacer.
La Chica Corazón de Kiwi me hizo darme cuenta no sólo de las ganas que yo tenía de tener ya una relación estable, de amar sin miedos y de lo enferma que llegó a ser mi relación con La Tortuga Azul, aunque fuera sólo de amistad. Aquí hago un paréntesis para recalcar que uno mismo es culpable y debe asumir por completo su responsabilidad en los errores que comete, y durante tanto tiempo el sentimiento tan fuerte que sentí me llevó a no ser capaz de ver la realidad tal y como era.
El tiempo con La Chica Corazón de Kiwi fue tan fugaz como intenso. Nos alejamos porque ella tomó la decisión de estar con otra persona, pero a diferencia de otro tiempo, la separación fue sin dramas y sin sufrimiento porque a pesar de todos los malos antecedentes que yo tenía de ella por comentarios de otras personas, las dos nos hablamos siempre con la verdad.
Pasaron algunos meses y ella y yo seguimos en contacto... Al final me di cuenta que algunas cosas sobre ella no eran ciertas... Otras si... Pero pesaba más en mi todo lo que me dio y lo mucho que hizo por mi, en el poco tiempo que estuvo, que yo no podía ni siquiera hablar mal de una persona a la que ni siquiera tenía yo el derecho de juzgar... Hasta la fecha seguimos en contacto y saludándonos de cuando en cuando, y esa fue otra lección más que me dejó... No juzgar mal a alguien por mucho que uno escuche comentarios negativos, pues a final de cuentas cada quien es libre de tomar sus propias decisiones, equivocadas o correctas, y todo lo que una persona hace tiene una razón de ser.
Cuando ella se fue, (hace ya un año de eso), si me quedé un poco triste, pero ya no deprimida. Como dije antes, yo tenía ya muchas ganas de tener ya una relación estable y sabía que sería con una chica. Lo veía muy difícil, porque no soy una persona que salga mucho o que conozca mucha gente, y aunque para estas alturas mi familia y mis pocos amigos cercanos ya estaban enterados de que tenía una preferencia distinta, simplemente me enfoqué a tratar de conseguir trabajo estable y empezar a tratar de salir los problemas económicos que la falta de trabajo me ocasionó.
Así fue como me encontré con Dulce Locura... A ella la conocí hace más de dos años también, cuando yo administraba junto a La Tortuga Azul el sitio de Facebook dedicado a Soraya.
En ese entonces yo hablaba con ella, la escuchaba y trataba de darle algún consejo (tal como hicimos con varias personas ahí que lo necesitaban), pero jamás me pasó nada más por la cabeza... De hecho ahora nos reímos porque durante esas charlas, cuando yo trataba de darle ánimos respecto a lo sentimental, yo siempre le decía que un día ella iba a encontrar a alguien que valiera la pena, pero jamás me habría imaginado que ese alguien iba a ser yo.
Ella fue muy inteligente, aunque es una chava mucho más joven que yo, siempre estuvo ahí de alguna u otra manera. Cuando me confesó que se sentía atraída por mi a raíz de varios programas de radio que hice, yo recuerdo que además de quedar tan sorprendida porque no me lo esperaba, lo primero que pensé fue que yo jamás iba a andar con una persona que fuera menor que yo.
En esa ocasión yo le agradecí por su sinceridad y le comenté que estaba enamorada de otra persona (eso era totalmente cierto), pues yo estaba convencida de que eso que ella decía sentir no era más que deslumbramiento y un capricho que tarde o temprano se le iba a pasar.
Primer error... Juzgar y considerarla inmadura. Dulce Locura y yo seguimos en contacto. Yo decidí mantenerme al margen, pero no tenía porque dejar de ser su amiga, platicábamos pero ella fue muy inteligente al propiciar que sin pretensión alguna comenzara primero a conocerla por dentro... Me habló de sus sueños, de como había sido su vida (un tanto difícil al provenir de una familia humilde); y fue a raíz de eso que además de darme cuenta de que ella no era la chavita inmadura que yo imaginaba, era alguien que estaba ahí hasta en los momentos en que ni yo me aguantaba a mi misma.
Pasaron muchas cosas y la confianza en ella se hizo cada día más grande. Recuerdo en particular una ocasión en que yo tuve una discusión con La Tortuga Azul y ella estuvo ahí, cuando yo estaba llorando. Esa fue una de las primeras veces que comencé a verla con otros ojos, porque fue en ese instante en que me di cuenta que ella no sólo estaba conmigo en todo momento, sino también que se preocupaba por mi porque sus sentimientos eran totalmente sinceros y era la única persona que hasta ahora me había hablado desde un principio con la verdad.
A pesar de todo eso yo seguía muy renuente... Pero fue Lili, una de mis mejores amigas quien me hizo ver todo lo que Dulce Locura hizo por mi y sobre todo que siempre estaba a mi lado cuando yo más lo necesitaba. Recuerdo que esa vez ella me dio una bofetada con guante blanco y me dijo que ya dejara de correr tras de alguien que nunca me iba a corresponder de la misma manera, que aprovechara lo que la vida me estaba ofreciendo y le diera una oportunidad porque no sabía lo que en el camino podía pasar y quizá estaba a punto de perder una gran oportunidad... Ahí fue cuando dejé de lado todos los prejuicios y toda mi resistencia... Tan sólo puedo decir que Liliana tenía toda la razón. No se equivocó.
A pesar de todo eso yo seguía muy renuente... Pero fue Lili, una de mis mejores amigas quien me hizo ver todo lo que Dulce Locura hizo por mi y sobre todo que siempre estaba a mi lado cuando yo más lo necesitaba. Recuerdo que esa vez ella me dio una bofetada con guante blanco y me dijo que ya dejara de correr tras de alguien que nunca me iba a corresponder de la misma manera, que aprovechara lo que la vida me estaba ofreciendo y le diera una oportunidad porque no sabía lo que en el camino podía pasar y quizá estaba a punto de perder una gran oportunidad... Ahí fue cuando dejé de lado todos los prejuicios y toda mi resistencia... Tan sólo puedo decir que Liliana tenía toda la razón. No se equivocó.
En septiembre del año pasado Dulce Locura y yo nos encontramos por primera vez. La verdad esos días en el puerto de Anton Lizardo en Veracruz, han sido de los mejores días de mi vida. Han pasado poco más de 8 ó 9 meses desde que tenemos una relación de pareja como tal (más allá de los prejuicios de su familia) y de los problemas que nos rodean, y pues yo no sé si ella sea la persona con quien voy a compartir mi vida, pero ojalá que Dios o el destino dijeran si.
En este momento el principal inconveniente que afrontamos es la distancia y las circunstancias de cada una. Para bien o para mal yo logré encontrar un trabajo estable y estoy tratando de salir de esa racha de problemas económicos que me ocasionó el estar en empleos eventuales, y aunque en un principio la idea era que yo me fuera a vivir a su estado, no puedo hacerlo porque eso implicaría quedarme sin trabajo y hay cosas aquí que no puedo dejar a la deriva.
La situación con ella es que su familia, a pesar que sabe que tiene una preferencia sexual distinta no lo acepta. Es enorme el temor que ella tiene a la reacción de sus padres y sobre todo la de sus hermanos, y yo no puedo presionarla para que haga algo para lo que aún no está lista.
Este fin de semana estuvimos a punto de reunirnos de nuevo... Por cuestiones económicas no se pudo y pues aunque mis sentimientos hacia ella son muy fuertes, en cuestión de relaciones nunca se sabe y yo trato de no pensar en algo más allá.
Sé que estoy enamorada, admiro muchas cosas de ella. Me encanta que puede ser tan dulce como apasionada, pero sobre todo que es una buena persona. Sé que ella tiene todo eso que yo siempre busqué en alguien, pero entiendo también que cada persona tiene su propio proceso y Dulce Locura no es la excepción.
Ella es una gran chava. Es buena hija, es buena hermana. Es una chava que no te miente, pero creo que su problema más grande es que no alcanza a dimensionar la capacidad que tiene para otras cosas, precisamente porque nunca se ha arriesgado a salir más allá del mundo que conoce y de su círculo familiar. Está muy en su zona de confort.
Yo no soy nadie para juzgarla y yo aprendí a amarla aún con eso. Yo tampoco soy una mujer perfecta, estoy atada a muchas cosas en esta ciudad y no puedo dejarlo todo e irme así nada más... Sinceramente no tengo idea de que será lo que pasará. En este momento en que estamos ya cerca de cumplir un año como pareja, lo único que sé es que ella me hace sentir muy feliz aún estando tan lejos y nuestra relación es lo más sano que he vivido porque no estamos atadas, ni yo a ella ni ella a mi.
Yo sigo con mis planes y por supuesto que me encantaría que ella estuviera en ese futuro no tan lejano, pero la decisión también es de ella y a veces pienso que ninguna de las dos estamos listas todavía o tal vez será que yo pido y necesito algo que no está en su capacidad todavía dar.
Sólo Dios sabe, pero sea como sea le agradezco porque hoy por hoy ella es todo lo que yo necesito, no me interesa nadie más en lo absoluto y me queda tan claro que todo lo que pasé fue una especie de preparación para encontrarme con ella, pues de otra manera no valoraría tanto lo que a diario aporta a mi vida y creo que eso es lo que más importa en el presente.
Ojalá que se quede en mi vida de manera definitiva... Ya contaré más adelante en letras lo que suceda.

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