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Imaginar Cartas Sin Escribir…


En el silencio te escribo cartas sin papel ni tinta... En mis momentos a solas, pienso en ti, en las cosas que quiero contarte... En todas esas palabras, que dan forma a ideas, sueños, miedos y pensamientos que se reflejan en mi mente, y aunque esté en un lugar rodeada de gente, viajando en el trasporte público o caminando entre calles con prisa; mi imaginación lo plasma en una carta que imagino como se va escribiendo cuando el día termina.

A veces te hago preguntas, de esas que nadie más hace: ¿del 1 al 10 qué tan feliz eres?, ¿Te gusta lo que ves en el espejo?, ¿Cómo estás hoy por dentro?, ¿Eres feliz contigo y conmigo?... Y así por el estilo, todas esas cuestiones que no encuentras impresas en las primeras planas de los periódicos, ni tampoco te hará algún amigo o amiga (cuando se reúnan contigo en una fiesta o en un café)...

Si las palabras pudieran materializarse tan sólo con pensarlas, por las mañanas veríamos en lugar de smog o nubes grises en un día con lluvia, cientos de hojas de papel volando como mariposas dirigiéndose a un destino... Con prisa de llegar a un punto distante, con la intención de decirle a alguien que al otro lado de la ciudad, en otro país o en un rincón alejado, alguien le extraña y le piensa.


¿Te imaginas? Tal vez habría una hora en el día en que cientos de suspiros, sueños y pensamientos se cruzarían en el cielo viajando sobre hojas.... Y estoy segura que más de uno -al igual que yo- haría de lado su prisa y detendría su camino un instante, para mirar al cielo y preguntarse si alguno de esos suspiros convertidos en carta podrían estar destinados a encontrarle.

Tú no lo sabes, pero yo todos los días te pregunto y con el pensamiento te escribo algo... Allá afuera, en el mundo real, las hojas de mi cuaderno quedan tan sólo con rayones o muchas veces sin contener palabra alguna.

Esta noche en particular y mientras duermes, he rescatado una de esas cartas que tan sólo imagino... Y mientras sonrío me pregunto si alguna vez podré ser capaz de regalarte sin utilizar ninguna letra, un trocito de paz.

Las cartas siempre han sido hermosas... Tanto como todo cuanto descubro en tu mirada y en tus silencios; porque sé que cuando te escribo sin escribir puedo ser capaz de atrapar en un suspiro el sonido del momento más oscuro... Esos que se desvanecen de modo irremediable cuando los desplaza la claridad que caracteriza al primer instante de la mañana.

Si fuera de noche, mis sentimientos hacia ti no serían ilegibles, pues sé que en medio de un cielo estrellado podrías ser capaz de descubrir la nostalgia que siento cuando me doy cuenta que desconozco cuando podré volver a verte, en medio de esta enorme ciudad que me queda cada vez más grande...


Pensando sin escribir tengo tanto para decirte... Podría tomarte de la mano para que descubrieras conmigo las líneas mágicas de un libro con una maravillosa historia, tal vez no la que el libro contara, sino alguna de esas que quedan atrapadas en forma breve en los espacios en blanco donde el autor no escribió.

Mis cartas sin escribir para ti siempre serán muy largas, porque en el fondo de mi alma sé que a ti tendré algo que decirte, porque me conoces ya de tal modo, que para ti ya no tengo nada que ocultar.

Las horas del día a veces no alcanzan para decirte todo lo que quiero; tan sólo porque todo esto que sucede ahora, desconozco si nos une o nos limita más...

No tengo ni la menor idea de que será lo que pase, yo tan sólo puedo hablar contigo sin que estés presente y escribirte sin plasmar nada, para decirte que te extraño horrores, para recapitular en letras lo que tú y yo hemos vivido y no le contaremos nunca a nadie; o tan sólo para hacerte saber del modo más simple que las cartas que se escriben desde el alma, puedes llegar a leerlas con tan sólo cerrar los ojos, sin necesidad de plasmarlas en un papel...  

P.D: Vuelvo a la realidad... Todo esto es nada más lo que imagino cuando pienso en ti...

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