Ha pasado algún tiempo y no había escrito nada... A veces pareciera que este espacio ha quedado abandonado, pero yo soy de las que recurren a las letras sólo cuando es necesario hablar...
Es muy curioso, pero siempre he sido una mujer de pocas palabras, bastante reservada; sin embargo, a través de las palabras siempre mi conversación es extensa... Amo el silencio y escribir es como hablar sin necesidad de pronunciar sonido alguno.
Anoche desempolvé también mi viejo diario, le quedan todavía algunas hojas en blanco, pero me puse a hojearlo y además de descubrir que me he tardado más de lo que hubiera imaginado en concluirlo (un cuaderno de diario siempre me toma entre 1 ó 2 años en terminarlo), en esta ocasión se ha extendido a cinco.
Lo empecé en el 2010, y aún no lo termino, pero haciendo un recorrido al azar por cada una de sus páginas, me di cuenta de que en ellas dejé atrapadas cosas muy valiosas, momentos que ya pasaron y experiencias como la de haber conocido al Dalai Lama y que son a final de cuentas las cosas con las que te quedas hasta que tu memoria se deteriora, y es lo único que puedes atesorar.
En el lapso de la primer página a la última que escribí ayer, he pasado ya por cuatro trabajos, he viajado a varios lugares (la verdad he sido una mujer muy afortunada); se difuminó de mi corazón el amor más grande que tenía por alguien y gracias a eso encontré el camino hacia otra persona que no sé si me acompañará durante lo que resta de mi viaje por esta vida; pero lo más importante ha sido que descubrí quien era yo realmente y lo que quiero y lo que no.
Sigo soñando despierta, con la única gran diferencia de que ahora lo hago con los pies bien puestos sobre la tierra... El mundo siempre es un lugar caótico y hostil, pero a pesar de la desesperanza, sé que siempre, por muy escondido que parezca, habitan por las calles también personas que quieren ayudar y de buen corazón.
En el instante mismo en que escribo esto, tengo ya 40 años, estoy de nuevo sin empleo, pero con una herramienta más (aprendí a vender gracias a mi último trabajo) y eso ha propiciado que me involucre en actividades relacionadas con las ventas, que en otro tiempo ni siquiera hubiera contemplado como medio para poder subsistir...
Existe por ahí una frase que no estoy muy segura como va, pero dice algo así como: "la vida es eso que sucede mientras Dios se ríe de tus planes"; y no en el sentido peyorativo, sino enfocado al hecho de que en ocasiones, las cosas que uno sueña o ambiciona son demasiado simples comparados con la magnificencia del plan que ÉL tiene diseñado para cada persona y creo que yo no soy la excepción,
Yo siempre hablo con ÉL en silencio y también le escribo lo que pienso... Y es por eso que sabe mejor que nadie que en este punto de mi vida mi deseo más grande es lograr una estabilidad laboral que me permita irme de aquí y tener la posibilidad de empezar de cero junto a esa persona que ahora está conmigo.
Sé que no tengo la capacidad para lograr visualizar el mapa completo; pero lo que sí sé es que todo cuanto he vivido hasta ahora (incluidos los tropiezos en lo emocional); y el haberme quedado sin trabajo, son parte del camino que era necesario recorrer para llegar hasta este punto, en que evidentemente no ha terminado todo.
Tal vez tenía que ser así... Y aquí estoy una vez más en el punto de partida, sin nada en los bolsillos, pero con el alma y el corazón repletos de sueños, voluntad y esperanza... Si tengo miedo lo confieso y ni siquiera sé si será posible, porque las cosas no son fáciles para nadie y la vida nunca es justa,,,, ¿pero quién tiene el futuro asegurado?... Si algo he aprendido es que con MIEDO nunca se ha logrado nada.
Y bueno... Eso es lo que llena mi alma y mi mente en este instante presente... Ojalá Dios sonría conmigo y no se ría de mis planes...
Buen Domingo.

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