...Así se ve la luna esta noche en que después de no hace tanto, volví a saber de ti.
Estás en Bs. As... y lo único que pude hacer al enterarme fue decirle a quien me lo comentó que si te ve por estos días, te de un abrazo muy fuerte de parte mía, pero que no te mencione nada en lo absoluto.
Sigo pensando en ti, aunque no te hable ni te busque. La última vez que apareciste comprobé que alejarme de ti fue la mejor decisión que pude haber tomado. Rompiste el silencio a través de la vía del sarcasmo y la agresión y eso no es bueno ni para ti ni para mi. Fue por eso que cerré el último canal de comunicación que tenía contigo, porque aunque te sigo queriendo con todo mi corazón y siempre serás alguien importante, de verdad, de verdad ya estoy cansada de eso, y puedo tener mil defectos, pero sé que no soy una mala persona (como a veces creo que me visualizas), detesto la ironía y hablar desde ese tono, no es bueno ni para ti ni para mi.
Es curioso... Hoy pensaba en que era cierto eso que yo supe siempre. La vez que me despedí en el aeropuerto (hace ya casi siete años), supe que jamás te volvería a ver... No lo niego, me ensombrece siempre que pienso en eso, pero la diferencia ahora es que sé que encontrarme contigo era parte de un proceso que yo tenía que vivir para descubrir quien realmente soy y lo que quiero.
¿Nos encontraremos en otra vida?... Tal vez si... A pesar de la distancia y el tiempo sigo pensando que hay un lazo muy fuerte que nos une todavía, y tan sólo espero que si eso sucede en otro espacio y dimensión, nuestro encuentro sea de una manera amorosa y ya sin cargas o lecciones pendientes por aprender.
Mientras en el punto donde tú estás ha comenzado el invierno y a miles de kilómetros (donde yo me encuentro), los días y las noches son cada vez más cálidos, le pido a Dios porque te acompañe siempre y porque ojalá todo lo negativo que pude haberte dejado se disuelva... Deseo de verdad que estés bien.
Besos a la distancia.

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