Me asomo a una ventana donde no puedo verte, esperando encontrar en letras algún indicio de que te acuerdas de mi.
Así es como pasan en blanco los días... La medianoche llega puntual y como siempre se sienta al lado de los recuerdos, y las imágenes irreales de instantes que ya nunca sucedieron; y es entonces cuando caigo en la cuenta que debo intentar hacer lo necesario para dejarte de amar.
Quizá ya lo hice, pero el corazón ha permanecido tan estático que el alma no se da por enterada.
No estoy triste, no hay tormentas en mi interior de madrugada, tan sólo vivo y respiro como un barco sin destino que navega hacia donde sople el viento.
Supongo que así será durante algún tiempo... Supongo que la vida cambia y yo no estaré para siempre así.

Te extraño
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