Sábado 1° de Octubre. 2016
Anoche soñé que tenía un hijo pequeño. Se llamaba Samuel (no tengo ni la menor idea porque lo nombraba así), y tenía alrededor de tres años de edad.
En el sueño yo lo estaba terminando de vestir y peinar para que se fuera a dar una vuelta con sus abuelos, pero él se moría de sueño y por la forma en como me hacía saber que no quería ir porque sabía que se aburriría me causaba mucha gracia y al mismo tiempo asombro, por caer en al cuenta que a pesar de ser un niño tan pequeño ya era demasiado evidente su propia personalidad.
Fue un sueño lindo, y aunque en otras ocasiones ya había soñado que tenía hijos, la verdad es que en el mundo real la maternidad es algo que está muy lejano para mi. Digo esto en el sentido no de que no quiera hijos, pero seamos realistas, tengo ya 41 años de edad, tengo una preferencia sexual distinta, y aunque Dios sabe que en el fondo si me gustaría ser madre, insisto, lo veo como una probabilidad cada vez más remota.
Hace algunos años, cuando todavía no descubría lo que realmente yo quería, tuve una relación de casi tres años con un novio al que quise mucho. Él fue hasta ese entonces la única persona con quien yo de verdad tuve la intención de formar una familia y en ese entonces, cuando todavía éramos pareja, habíamos hablado de la posibilidad de tener hijos y de vivir juntos.
Durante algún tiempo lo estuvimos intentando, y hubo una sola vez en que tuve un retraso en mi periodo que me hizo pensar que realmente estaba embarazada. Antes de decírselo a él, de inmediato fui y me hice un examen de sangre, pero resultó negativo, y aunque durante algún tiempo seguimos buscando esa posibilidad, por algo no sucedió.
De eso ya pasaron fácil más de diez años. En el presente analizo las cosas y aparte de visualizarme como una mujer totalmente diferente a quien era en ese entonces, me doy cuenta que si de verdad hubiera sido posible eso, muy probablemente ahora tendría un hijo de aproximadamente unos diez años de edad y lo más seguro es que sería ya una mujer divorciada.
Sólo Dios sabe porque no sucedió en ese entonces. A pesar de que era algo que yo deseaba con toda el alma, ahora entiendo perfecto que no era lo correcto para mi.
En mi familia hay muchos niños, mis hermanos tienen varios hijos y yo adoro a mis sobrinos, me encanta jugar con ellos, porque en verdad lo disfruto mucho, ellos mantienen viva de alguna manera mi propia esencia; pero respecto a la parte adulta me preocupo tanto por el futuro de cada uno, tal como si fueran mis propios hijos, y no sé si será que yo cambié, pero es precisamente eso, y el ver lo difícil que es ser padre o madre (en esta época y estando el mundo como está); que de alguna manera me he vuelto mucho más egoísta en el presente, y aunque suene todavía peor, me siento agradecida por no haber sido mamá en el pasado, puesto que no me siento preparada ni capaz de asumir esa responsabilidad tan grande.
Es de alguna manera también un sentimiento contradictorio, porque si de verdad las condiciones fueran otras, si me gustaría tener la posibilidad de formar una familia. Lo veo difícil porque si no lo hice cuando era mucho más joven, creo que es el doble de complicado desear tener hijos dentro de una familia "diferente".
El niño del sueño de anoche me derritió el corazón, tal cual como sucede cada vez que he soñado que soy madre. Hace tiempo leí por ahí que las almas te eligen desde antes de nacer y en ese sentido confieso que yo he pensado muchas veces que quizá yo no he sido madre, porque desde antes de venir a este mundo y desde otro plano tal vez yo elegí recorrer este camino sola, haciendo de lado la experiencia de concebir y traer al mundo a otro ser, quizá para enfocarme de lleno en lo que tenía que venir a hacer aquí.
Sólo Dios sabe si eso que pienso y de alguna manera "siento", será o no lo correcto. Muchas veces las circunstancias a mi alrededor me han llevado a pensar que es así, pero no lo tengo claro a ciencia cierta. Si hay en mi interior una especie de anhelo respecto a eso, pero la parte lógica y coherente de la realidad en la que vivo me planta de golpe los pies en la tierra y me indica que ha pasado mucho tiempo ya y ni mis condiciones físicas ni introspectivas serían las apropiadas para ser mamá en este momento. Aparte de que todo eso será más complicado aún conforme siga avanzando el tiempo.
Dicen que para Dios no hay imposibles y si yo estoy equivocada y algún ser me eligió ya, o no lo hizo, eso yo no puedo saberlo. Yo sigo pensando que no, que es otro mi camino. Eso lo tuve súper claro desde muy temprana edad, porque mi camino nunca ha sido igual al de otras mujeres en sus distintas etapas. En el presente son pocas las amigas que tengo que están solteras, pero la inmensa mayoría -independientemente de su estado civil- ya tienen hijos.
Respecto a mi yo sólo puedo decir que sinceramente no me veo ya como parte de una familia. Si lo sueño y si me gustaría, pero insisto que no me veo ya formando un hogar con un hombre, mi alma me pide otra cosa, pero no tengo ni la menor idea de si sea algo que esté o no contemplado en mi plan de vida.
Sea como sea, quise escribir al respecto porque el sueño de anoche fue demasiado lindo, y esas cosas me gusta plasmarlas para no olvidarlas.
Ojalá si algún día el regalo de una familia se convierte en algo posible, suceda con una persona increíble, en un mejor momento que este, y yo lo sepa aprovechar.
Gracias por el sueño de anoche.

Comentarios
Publicar un comentario