Domingo 17 de Mayo, 2017
Tarde de domingo en casa. Ayer y hoy han sido días demasiado relajados y ya lo necesitaba.
Hoy quería contar que en los días recientes de la semana que recién acaba de concluir, me he sentido optimista y contenta. Eso en gran parte se lo debo al trabajo, que vino a darme una estabilidad en ese aspecto de mi vida y que irónicamente aunque pagan poco, con el tiempo extra me ha permitido estar un poco más tranquila en el aspecto económico y hasta hacer planes (¡Voy a ir a ver la nueva puesta en escena de Odin Dupeyron!).
Tengo muchísimos planes, quiero comprarme un micrófono, hacer audiolibros, pero entresemana a veces no alcanza el tiempo. Espero que el trabajo continúe como tal y me permita ahorrar y llevar a cabo proyectos como lo del micrófono profesional y ese tipo de cosas son las que me alegran el alma.
En el plano introspectivo, han sido días muy lineales, de vivir únicamente el presente sin ninguna expectativa. Con muchos deseos y sueños lindos que en ocasiones se vuelven nostálgicos, sobre todo cuando se combinan con recuerdos de personas y momentos de otro tiempo; pero que a pesar de que me doy el permiso de experimentarlos y dejarlos pasar, ya no permito que se instalen para volverse permanentes.
Curiosamente anoche, leyendo una de las páginas que sigo en redes sociales enfocadas a temas lésbicos, sucedió que por estos días se incorporaron un grupo nuevo de chicas de distintos países como administradoras. Una de ellas me llamó profundamente la atención, no sólo porque es hermosa, sino porque responde los comentarios que se hacen en sus publicaciones.
Hacía mucho que no me gustaba tanto alguien, pero no obstante que es tan sólo una emoción que despertó gracias a alguien que ni siquiera conozco y aparte vive lejísimos, me llenó el corazón volver a sentir algo tan lindo por una persona distinta.
El caso es que me fui a dormir soñando despierta con la posibilidad de encontrar una chica así de hermosa con la cual poder compartir un proyecto de vida.
Todas las noches le pido a Dios eso, es la parte de mi vida que me falta completar y que me encantaría que sucediera algo mágico. Quizá es tanto mi deseo de encontrar eso que por eso me ilusionó tanto la idea de conocer alguien así como la chica de esa página. Ella es bartender y vive en Venezuela... Sería algo hermoso encontrar una chica así, pero me encantaría ya no involucrarme con nadie lejano, sino con una mujer valiosa que viva aquí.
En estos días, en los momentos de silencio, cuando estoy conmigo misma y no hablo con Dios, a veces sueño despierta con que tengo una mujer hermosa ya a mi lado y le cuento como fue mi vida y todo lo que pasé antes de conocerla.
Hago planes para estar juntas los fines de semana, consentirla, darle masaje en sus pies al llegar de su trabajo, intentar prepararle la cena, y acariciarle la espalda mientras me cuenta como estuvo su día. Abrazarla cuando sienta miedo o algo la frustre, dormir juntas, despertar, ver series y películas que adore estar en casa, ver cine el teatro y que cuente las horas para regresar a un hogar donde alguien la esperará para cuidarla y amarla.
Sueño tanto con eso y se lo pido tanto a Dios... Ojalá un día me lo conceda. Siempre digo que me encanta estar soltera y que amo mi libertad, y es cierto eso, es algo que deseo conservar aún si llegara a tener pareja un día; pero en el fondo de mi alma Dios sabe bien que lo que más deseo en el mundo es encontrar una buena mujer que quiera estar a mi lado, que me ame y podamos formar una familia.
Mientras eso sucede intento ser mejor persona, recuperar la carta que le había escrito en este espacio (dónde hablaba un poco de todo eso) y por tonta no grabé...
Gracias por estos días y sobre todo a esa hermosa chica desconocida, por hacerme sentir otra vez.

Comentarios
Publicar un comentario